12 de enero de 2015

Crowdfunding y música: alto nivel de éxito y techos difíciles de romper

Todavía no tengo claro si la financiación colectiva es un lavado de cara de la vieja costumbre de ofrecer un producto en preventa o un mecanismo que, en realidad, enmascara la falta de recursos de los artistas y el problema de que el público dispuesto a pagar por su trabajo es cada vez menor. Pero de lo que no hay duda es de que es una fórmula con una aceptación elevada en el mundo de la música. Algo que es evidente teniendo en cuenta la importante cantidad de proyectos que recurren a ella y su alto índice de éxito.

En un informe en el que resumen su actividad durante 2014, Kickstarter -plataforma pionera y de referencia en los servicios de crowdfunding- ha revelado que 22252 campañas alcanzaron su objetivo durante el pasado curso. De ellas 4009 fueron musicales, una cifra que la coloca como la categoría con mayor índice de dianas seguida por el cine con 3846. Sin embargo, no es la que más dinero mueve, ya que por encima de sus 31.9 millones de dólares están los 125 de la tecnología, los 96,7 del diseño, los 89,1 de los videojuegos y los 66,4 del cine.


Las campañas de música no rompen techos

Para entender el por qué del contraste entre los altos niveles de éxito de los proyectos musicales y el discreto volumen de dinero que mueven, las pistas más valiosas las ofrece un trabajo realizado por la empresa Panabee hace unos meses. En él utilizaban también datos de Kickstarter, de donde tomaban como referencia los 50 proyectos más importantes de cada categoría durante el año 2013. Los resultados, presentados en forma de infografía, trazaban un pequeño perfil de las personas que participan en las diferentes categorías y cómo eran sus movimientos.


A pesar de no corresponder al mismo periodo, había un dato revelador y que explica muchas cosas: la música estaba en la parte media-baja en lo que se refiere al porcentaje de proyectos que superaban el objetivo de financiación inicial. Además, las que estaban por encima doblaban, triplicaban e incluso quintuplicaban sus datos. Vamos, que las campañas de música más exitosas no han destacado precisamente por romper el techo financiero que se marcaban. Un asunto que nos devuelve a la duda inicial e inclina la balanza hacia la idea de que, en la música, la financiación colectiva se ha quedado como una redefinición de las preventas. Nuevas fórmulas para el mundo de siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario