13 de junio de 2014

Kaskade y Geo Track ID: ¿la electrónica perdiendo su componente subversivo?

La electrónica siempre ha tenido un importante componente subversivo. No estoy pensando en la cultura rave sino en esa mirada de desdén con la que veía a los músicos de técnica depurada o en su incompatibilidad con las normas que regían el mundo del copyright, que achicaban su expresividad y limitaban su ingenio. No podía ser de otra manera teniendo el sampler como motor creativo.

Pero parece que ese carácter se está esfumando. Sospecho que la causa hay que buscarla en la importancia que está alcanzando como negocio desde que en Estados Unidos se inventaron la etiqueta EDM para maquillar el desinterés que siempre han mostrado hacia ella, a pesar de que Chicago y Detroit hayan sido la cuna del House o del Techno.

Invita a pensar en ello el hecho de que en Alemania una empresa esté desarrollando un sistema para identificar las canciones que suenan en los clubes: el Geo Track ID. Se trata de un aparato con un software con un algoritmo especialmente pensado para desenvolverse en este contexto, en el que muchas veces una canción suena unos segundos o en el que se toma prestado tan sólo un pequeño. Desde hace unos días se están realizando pruebas sobre el terreno en Berlín, en el Prince Charles.



La empresa que lo ha creado, Future Audio Workshop, lo ha desarrollado respondiendo a la demanda de la GEMA (la sociedad que gestiona los derechos de autor en el país), que siempre ha manifestado lo difícil que le resulta saber qué se pincha y a quién debe pagar por sus derechos. No me extraña, si es cierta esa leyenda urbana sobre los DJs que en los grandes festivales españoles entregaban una hoja para SGAE donde sólo aparecía el material propio.

Sin embargo, mientras por un lado aparecen mecanismos para domesticarla, hay artistas que reclaman su carácter indómito, como Kaskade. El productor y DJ norteamericano era uno de esos artistas que utilizaba SoundCloud para difundir sesiones, mashups y remezclas inéditas para disfrute de sus fans. Pero la plataforma ha eliminado el 70% de su música argumentando violaciones de los derechos.



Tanto Kaskade como su sello, Ultra Music, se han quedado atónitos, porque dicen contar con autorización para publicar de ese modo el material. Pero lo cierto es que, aunque se trata de una estrella que pasa por los festivales más importantes de Estados Unidos y tiene millones de reproducciones, su música ya no le pertenece. Ahora forma parte del grupo Sony Music y debe ajustarse a las estrecheces del copyright.

La solución que ha encontrado a medio plazo es crear su propia plataforma, como ha hecho Deadmau5, que ofrece a través del móvil barra libre de canciones. Pero con todo este lío, Kaskade ha aprovechado para hacer un alegato en favor de la música libre en su blog. Curiosamente sin hablar en ningún momento del Creative Commons.

No hay comentarios:

Publicar un comentario