12 de febrero de 2014

En la recomendación de música, ¿los humanos empiezan a recuperar el terreno perdido frente a las máquinas?

Tal vez hayas oído hablar de Beats si lees las secciones de tecnología de los diarios. Se trata de una nueva plataforma de música a la carta que ha sido promovida por una empresa de Dr. Dre y el productor Jimmy Lovine, en la que está también involucrado Trent Reznor de Nine Inch Nails. Su fuerte es, al parecer, la recomendación de música, además de otros aspectos como su diseño, de lo que una vez más me ha hablado Alejandro Masferrer.


Tiene una herramienta que ha generado un millón y medio de listas en base a cuatro variables: lugar, persona, actividad y género de música. Pero además hay un equipo de 30 personas creando de forma manual entre 90 y 150 playlists a la semana, junto a un buen puñado de invitados que aportan las suyas, que suelen ser personas del negocio de la música y periodistas de Estados Unidos, el único país donde está disponible por ahora.

Su modelo se está extendiendo

El hincapié en las listas de reproducción y su toque humano es la base de la estrategia de Beats para abrirse hueco entre sus competidores: Rdio y Spotify, sobre todo. Y la idea no puede ser muy descabellada cuando otros servicios lo han potenciado o se están subiendo al carro, como es el caso de Spotify. Esta plataforma acaba de fichar a Billy Bragg para hacer un programa de radio. En realidad, él se ha referido al proyecto como una "talking playlist". El músico inglés quitará por unos días el protagonismo al escritorio de aplicaciones, la gran apuesta para la recomendación de la empresa sueca.

También ha dado protagonismo a la selección realizada por personas frente a los algoritmos y las etiquetas Deezer, cuyo reproductor tiene mucha presencia en los medios de música españoles. Desde hace tiempo, su home está copado por los favoritos de sus editores. Aquí tiene a una personalidad del ámbito de la música independiente para ello, Fran Fernández (de Australian Blonde, La Costa Brava, Nixon), aunque su personalidad artística no es un condicionan a la hora de elaborar sus menús musicales.

Victoria pírrica

En general, esta tendencia me gusta. No voy a negar que me entusiasma ver que gente que se dedica al periodismo musical, como yo, está encontrando nuevas salidas profesionales. Pero me cuesta creer que en realidad no sea más que un espejismo. Por un lado, son iniciativas de empresas que financieramente parecen no tenerlo todo de su lado. Así que pagar por lo que puede hacer una máquina, es algo que no me encaja en la mentalidad de esos negocios.

Por otro lado, la filosofía de recomendación con toque humano de Beats ya ha tenido sus críticas negativas, como esta de Evolver.fm. Donde han puesto a testar el servicio a una persona ajena al mundo de la tecnología durante unos días. Le chocó que cada vez que seleccionaba la etiqueta de música de los 80 empezará siempre con la misma canción. Parece que soportamos más las extrañas conexiones entre artistas que hacen las máquinas que escuchar la misma canción todas las mañanas.

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