24 de febrero de 2014

Cables #5: el colapso del streaming y el contraste de gustos entre alguien de 64 años y una persona de 13

-Lo último de Plaid, el grupo inglés de música electrónica, es una canción para promocionar un proyecto de su colaborador Bruno Zamborlin llamado Mogees. Se trata de un sensor y una app que para realizar su producción en serie están reuniendo dinero en Kickstarter. Su gracia es que puede convertir en un instrumento musical cualquier objeto.

- La industria discográfica inglesa da palmas con la orejas. El motivo son las cifras que han conseguido en 2013: sus beneficios han subido un 1'3. En parte, ha sido gracias a los servicios de streaming. Pero según un informe de la empresa Generator Research a medio plazo ese negocio va a acabar en colapso, teniendo en cuenta las dificultades que tienen las empresas que hay detrás para ser rentables. A ello hay que unir la enorme competencia que hay en el sector.

-El streaming y sus consecuencias en el mundo de la música para dummies, según Digital Music News. El resumen que se puede hacer es que los directivos, inversores y el público en general va en un barco con barra libre. Una fiesta en un yate, para ser más descriptivos. Mientras que los profesionales de la música van en algo parecido a una patera, hacinados y con un futuro incierto.

-Hay concursos para grupos noveles de todo tipo. Pero pocos tan coherentes con la filosofía del evento dentro del que se ubica como el del Moogfest, el festival que celebra el trabajo del inventor de los sintetizadores Moog. La mecánica es que mandes tu material pero tiene que estar creado con la herramienta web Audiotool.

-Paul Lamere (de la empresa The Echo Nest) continúa desmigando los gustos musicales de la gente desde el punto de vista del "big data". Si hace unas semanas nos hacíamos eco de su estudio sobre las diferencias entre la música que gusta a los hombres y la que gusta a las mujeres, ahora nos topamos con uno que habla de los contrastes entre los gustos de un chico de 13 años y alguien de 64. Las diferencia entre ambos las representan la comparación entre el voluptuoso sonido de Skrillex y la calma de la música de Roy Orbison.

-Cuando los periodistas elaboramos textos que van a ser leídos en la web, es obligado citar fuentes y poner en contexto al lector mediante enlaces. Pero, ¿qué pasa cuando estamos haciendo referencia a cosas registradas en formato audio? Pienso en casos como un sonido concreto de una canción o los gritos en una manifestación, por ejemplo. Podemos poner el típico enlace de YouTube, cierto. Pero una herramienta más precisa, ágil, vistosa y liviana es Soundcite, que permite colocar un pequeño reproductor sobre la frase concreta en la que hablamos de ello.

-No hay que ser un hacha para darse cuenta que el servicio de música más utilizado es YouTube, a pesar de no hacer sido diseñado para esa función. El bloguero Dan Polaske comenta en esta entrada que las mismas ventajas que ofrece la empresa de Google están en Soundcloud: los usuarios pueden subir música y el material es de acceso inmediato. Y recalca que sí ha sido diseñado para ello.


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