7 de agosto de 2013

Nananá #31: Kosmischer Läufer "Volume One"

En Alemania Oriental, el deporte era un asunto de estado. Antes de que el capitalismo entendiera que era la máquina ideal para vender productos, los regímenes comunistas ya lo utilizaban como una herramienta de control social y publicitaria. Las victorias de sus deportistas eran el lubricante que engrasaba la férrea maquinaria del estado. Y lo sostenían con cuidados planes de preparación para los atletas, donde el dopaje sistemático convivía con experimentos más inocentes, como el que el gobierno de Erich Hoenecker encargó al técnico de sonido Martin Zeichnete.

Zeichnete era un corredor aficionado. Influenciado por lo que escuchaba en las emisoras de Alemania Occidental, que sintonizaba furtivamente cada noche, creaba música para que lo acompañara en sus carreras. La firmaba con un nombre que decía mucho sobre su sonido, Kosmischer Läufer, el corredor cósmico. Era la época del Kraut-rock, en la que Neu!, Can o Cluster colocaban las vías del ritmo circular e infinito que acabó transformando la música pop, el motorik.

Su trabajo llegó a oídos del comite olímpico del país, que pensó que su música podría tener efectos beneficiosos para sus atletas. Así se convirtió en su artista a sueldo, al que le costeaba casi cualquier equipación. En una ocasión pidió un sintetizador Moog pero no cumplieron su deseo. Podía formar parte de la élite de funcionarios, pero sus privilegios se terminaban en las fábricas de instrumentos musicales de la zona comunista.

Kosmischer Läufer creó horas y horas de música durante los once años que duró el proyecto. Zeichnete compuso para correr, acompañar entrenamientos o ejercicios de gimnasia cuarenta años antes de que Nike se lo encargara a LCD Soundsystem o Simian Mobile Disco. En junio se reeditó “Volume One”, cinco piezas para correr unos 5 kilómetros con su fase de calentamiento y de enfriamiento.