27 de junio de 2013

Nananá #30: Melt Yourself Down "Never Enough"

En demasiadas ocasiones, los grupos de aquí que cogen ideas de África tienen un sonido de terraza playera pija que puede espantar a muchos oyentes. Como descubre Peter Shapiro cuando habla del italo en "La historia secreta del disco", un interesante libro que cuenta el antes, el durante y el después de la música de baile de los 70, en el adn de ese tipo de proyectos hay algo ya de local para alta sociedad. Pero por suerte la cosa ya ha evolucionado tanto que han aparecido grupos que cruzan sonidos de varios continentes dándole un acabado encrespado e incluso agresivo. Es el caso de Melt Yourself Down, con miembros de Zun Zun Egui, Heliocentrics o Leafcutter John.


En un artículo en el diario ingles de Guardian, utilizaban una frase que me parece muy ingeniosa y eficaz para describirlos: "the sound of Cairo '57, Cologne '72, New York '78 and London 2013". La canción que enlazo creo que es mas Nueva York que cualquier otra en el disco, con ecos de James Chance and The Contortions. Precisamente, el nombre del grupo lo toman del título de una canción de Chance. En cualquier caso, merece la pena prestar atención al disco entero.

26 de junio de 2013

Nvivo: “En Spotify se han vuelto más estrictos a medida que ha crecido el número de apps”

Llegar hasta aquí ha sido un parto, como ha dicho en las redes sociales Carlos Sánchez, Ceo de Nvivo. Durante más de un año, Ismael Sánchez, el director técnico de este servicio español para descubrir conciertos que funciona en más de quince países, ha estado a vueltas con una app para Spotify. Por el camino han llegado a la plataforma musical otras empresas españolas antes que ellos, como Mondosonoro. También competidores como Songkick o Bandsintown. Pero pese a todo es fundamental estar aquí porque les da una visibilidad y una audiencia potencial enorme, como recalca Carlos. Su aplicación es “multipaís” y “multi-idioma” y sobre su creación he estado hablando con Ismael. A diferencia de otras entrevistas que he publicado en el blog, en esta ocasión hay más detalles sobre cómo se crea una app que parrafadas sobre consumo de música digital. Es casi un making-of del proyecto, divulgativo y de fácil comprender para cualquiera, pienso.

En Spotify existen otras aplicaciones en las que puedes ver los próximos conciertos de los artistas que te interesan, ¿qué aporta la aplicación de Nvivo? 

Desde mi punto de vista, más facilidad de manejo. No sólo te ofrece esa información sino que no te obliga a registrarte para tenerla. Además encuentras el listado de canciones de su ultimo concierto a modo de lista de reproducción. Songkick también hace muchas de estas cosas pero nosotros hemos incorporado otras fórmulas, como una línea del tiempo con los conciertos de los artistas de tu librería, algo que hace que la app sea más intuitiva.



Supongo que para crearla te habrás puesto en la piel de un usuario de a pie, ¿cómo te gustaría que la viese alguien que no tiene ni idea de lo que es Nvivo?

Me gustaría que se valorase su simplicidad y minimalismo. Quiero que se vea como una herramienta útil y simple que está solucionando el problema de tener que ir a google para enterarse de estas cosas.

Con respecto a las listas de reproducción con los setlist, me pregunto una cosa: ¿una app en una plataforma de música como Spotify debe tener siempre recomendación? 

Es cierto que de alguna manera estamos recomendando música con esa función. Pero yo lo veo como una información vital para los seguidores de la música en vivo. Mucha gente lo obviará pero otros recordarán un concierto gracias a ella y se alegrarán de tener las canciones y el orden en que fueron tocadas ahí. Aunque es cierto que no es totalmente fiable. A mí me gustan las apps que van al grano, nada de biografías o mucho texto, por ejemplo.

¿Cómo es el proceso que se sigue para desarrollar la app?

Mandamos unos bocetos a Spotify. Allí lo revisan y dan el visto bueno o sugieren cambios. Luego nos ponemos manos a la obra maquetando el diseño en html. La aplicación se divide en dos partes, una estática y otra dinámica. La parte estática corresponde a ese base de html. Con la base y todos los módulos que la componen, nos hacemos una idea y empezamos a dar dinamismo a la aplicación. Para ello hacemos uso del lenguaje javascript. Con este lenguaje van cambiando los diferentes módulos de acuerdo con la actividad del usuario en la aplicación. Es decir, si reproduce una canción, busca un artista, se loguea o demanda un concierto, la aplicación responde. Cuando tenemos un prototipo de la aplicación funcionando entramos en el bucle de las revisiones con Spotify.

La app se ha retrasado en varias ocasiones, ¿a qué se ha debido? 

Se ha retrasado debido a diversos problemas. Hay muchos artistas y muchas posibilidades. Como es lógico, nosotros no probamos todas las posibilidades. Spotify parece que sí. Hay casos en que la aplicación falla o se puede comportar de forma errática.



Spotify pone muchas limitaciones para los programadores, por lo que me comentabas. ¿Cuáles son las que más han condicionado tu trabajo? 

Son muy quisquillosos en cuanto a diseño. Hay una gran documentación para guiarte, la cual debes leer y respetar. Las limitaciones han sido algunas carencias que presenta la API antigua, ya que la nueva está cubriendo más aspectos del desarrollo. La API, por cierto, es el interfaz de comunicación que provee una empresa o servicio mediante el cual los programadores podemos extraer datos y escribir aplicaciones. Algunas limitaciones han venido por el multilenguaje y problemas con un sistema de caché, que permita guardar datos en la aplicación para que estos no sean consultados nuevamente. Eso mejora la velocidad de la aplicación considerablemente.

¿La última palabra en el desarrollo siempre la tienen ellos? ¿Hasta qué punto se inmiscuyen en vuestro proyecto? 

Sí, claro que la tienen ellos. Se inmiscuyen bastante, llegando a sugerir nuevos módulos y muchos cambios. Pero todo el "feedback" es bienvenido. Nos quejamos mucho, pero si ayuda a mejorarla, es bueno.

¿Y las normas que dictan tienen algo de decisiones caprichosas? 

Tienen muchas que son lógicas para establecer una armonía entres sus aplicaciones. Lo que no tiene razón de ser es que a unas aplicaciones se les exijan y a otras no. Se han vuelto más estrictos a medida que ha crecido el número de apps. Algo que me hizo gracia es que no nos dejaban enlazar las entradas que tenemos a la venta a través de la web de Nvivo, sino que nos obligan a enlazar directamente al proveedor que nos las proporciona. Nosotros no perdemos mucho, sólo algo de visibilidad de la marca, pero nada más. Otra cosa llamativa es que los enlaces externos tienen que tener un símbolo que lo indique. No me parece muy estético. Entiendo que tienen que dar unidad a las aplicaciones que ofrecen, pero creo que llegan a un nivel de detalle y exigencia demasiado alto.

Por el último, ¿el trabajo ha terminado o todavía debes estar pendiente de las opiniones de los primeros usuarios? 

Claro, el trabajo nunca termina, siempre hay algo que mejorar. Ya estamos escuchando opiniones de usuarios para añadir nuevas funcionalidades. De hecho, estamos preparando la traducción a cuatro idiomas más que saldrá para la siguiente versión de la app. El desarrollo es una continua evolución.

Web de Nvivo / La app en Spotify 

11 de junio de 2013

Stylus Jazz, brillante app para iniciarse en el jazz

Para los que nos hemos pasado casi toda nuestra vida escuchando pop o rock, acercarse al jazz a estas alturas es como intentar cruzar la Amazonia sin perderse. Es tal el mundo de estilos, el material producido y tan singulares las referencias y los códigos que contiene, que lo normal es no saber por donde empezar. Para orientarse me parece muy aconsejable Stylus, una aplicación de Spotify que es perfecta para los recién llegados por la forma de relacionarse con la música, la condensada pero clarificadora información que ofrece sobre ella y su diseño.


Es una radio empaquetada como aplicación, con elementos que puedes ajustar a tu medida como otras que ya existen en esta plataforma: la de Nick Cave o la de metal creada por la discográfica Earache, por ejemplo. Su reproductor toma el diseño de un plato y las carátulas de lo que suena aparecen en la galleta del vinilo que está dando vueltas sobre él. En la parte derecha están los datos: título de la canción, el autor y un par de subgéneros para enmarcarla. Y en la parte inferior tenemos información sacada de All Music Guide para definir los once estilos que caracterizan la música que ofrece.

Pero en lo que Stylus aporta novedades, al menos en lo que se refiere a apps de Spotify, es en que obliga al usuario a construír una emisora a medida escuchando durante horas, sin atajos ni botones para saltarse lo que no te interesa. En esa primeras horas de toma de contacto vas marcando canciones con una estrella. Tus preferencias son las que acotan estilos y le ayuda a tener un abanico de música más ajustado a lo que te llama la atención. La idea me ha conquistado. Fuera ideas preconcebidas, cerebro y oído dictando sentencia.

8 de junio de 2013

En 2013 se venderán más tabletas que portátiles, ¿habrá más contenidos de música?

Leo en Tablet Army, el blog de una consultora-estudio de diseño especializada en el entorno de las tabletas, que en 2013 se venderán más unidades de esta clase de dispositivos que de ordenadores portátiles. Ese crecimiento es apreciable en nuestro día a día desde hace un tiempo. Sólo hay que ver a nuestro alrededor en el transporte público, una terraza o en una biblioteca. Es difícil que no haya alguien con una tableta a 40 metros a la redonda. Pero toca preguntarse si esa fulgurante expansión está incentivando la creación de contenidos musicales específicos. No me refiero a apps para hacer música, un mundo aparte, o a las extensiones para móviles de los servicios de streaming, sino a cosas como los álbumes concebidos para iPad.


Mi impresión es la de que esa clase de formatos tienen todavía un futuro muy incierto. Hay dos acontecimientos que me llevan a pensarlo. Por un lado, el fiasco de Björk en su campaña de crowdfunding para llevar a Android todo lo que lanzó para iOS relacionado con “Biophilia”. Muy significativo teniendo en cuenta que la islandesa es considerada el modelo a seguir en esa clase de proyectos y que Android es el sistema operativo para dispositivos móviles más utilizado en el mundo. Por el otro, el enorme eco que han tenido las palabras de Jac Holzman, veterano directivo de la industria discográfica, sobre que en el futuro cada artista debe tener su app. Holzman también expuso que en el App Store de iTunes, donde la música “ocupa el puesto 25” de lo más bajado, faltan aplicaciones "bien hechas" para que los números crezcan. Curioso, porque las de Björk han tenido esa consideración de calidad a la que Holzman apela y, como se ha visto, no han calado entre el público.