31 de mayo de 2013

Discover, recomendación "inteligente" para los que acceden a Spotify a través de la web

Spotify compite en varios campos con otros servicios de música, pero hay dos en los que parece inalcanzable: su facilidad de manejo y la variedad de mecanismos para descubrir música que tienen sus usuarios. A la oferta de aplicaciones, sus radios, la pantalla de novedades o la actividad de otras personas cerca de tí, se une ahora la pestaña Discover. Se trata de un rincón que por ahora sólo está disponible en su reproductor web. Combina algo de todas las fórmulas de recomendación antes citadas, lo envuelve en una maqueta que se acerca a la de una web de información musical y hace que sea accesible a través de un sólo botón.



Pero Discover no es un refrito de funciones que ya existían. También incorpora algunas soluciones que no habíamos visto antes, como recomendar canciones similares a las que vas escuchando o información de conciertos sin que tú la estés buscando, aunque esta característica no ha aparecido por ninguna parte cuando yo lo he estado utilizando. Puede ser que se deba a que no soy usuario de Songkick, que son los que le proporcionan los datos. Además de manejar contenido de la plataforma de conciertos, también hay cosas que sacan de la app de Pitchfork y listas de reproducción de Tunigo.

Desconozco si algún día va a llegar al programa de escritorio. Pero parece una solución para que los usuarios que acceden a través de la web tengan también formas más elaboradas de recomendación, ya que aquí no se pueden manejar las aplicaciones. Lo malo es que Discover tiene demasiada paja y no se ajusta con precisión a tu perfil de Spotify. El eterno problema. Un ejemplo, por cada artista que aparece porque tiene algún tipo de relación con algo que he escuchado, me propone un montón de cosas como Mumford And Sons, Pink, Bruno Mars o Melendi. Me pregunto si esos artistas "de éxito" no habrán comprado ese espacio, como se hacía antes con los pases en las radiofórmulas. También existe la posibilidad de que el criterio para encajarlos ahí sea su popularidad en España. En cualquier caso, es algo que no me gusta.

29 de mayo de 2013

Focus@will: música empaquetada para que consigas concentrarte

En Estados Unidos tienen la capacidad de ver negocio en cosas que el resto del planeta ni imagina. Una buena prueba de ello son las licencias abiertas, que en España son consideradas en muchas ocasiones como un posicionamiento ideológico. En cambio, allí se han popularizado como una vía, tan efectiva como cualquier otra, para que los artistas terminen sacándole rentabilidad económica a su trabajo. La puntualización viene a cuento porque desde nuestra óptica, un servicio como Focus@Will puede generar más escepticismo que interés. No lo niego, en estas últimas líneas estoy dando información sobre mí.


Lo obvio es pensar que se trata de una radio on-line con una llamada publicitaria fuera de lo corriente: se describen como una herramienta de productividad, no como una plataforma de ocio al estilo de Spotify, Deezer o Pandora. Pero es que, aunque utilizan la música, aquí la utilizan como un ungüento diseñado con el objetivo de potenciar la capacidad de concentración del oyente. Para ello ofrecen siete emisoras: Ambient, Classical, Cinematic, Acoustical, Alpha Chill, Uptempo y Focus Spa. Funciona a través de su web y también de aplicaciones para dispositivos móviles, gratuitas durante las tres primeras semanas.

En lo que no se distingue del resto plataformas es que el usuario también ayuda a construirla. En este caso valorando el grado de utilidad que ha tenido para ti la sesión y eliminando las canciones que te chirrían. En realidad, aquí lo importante no son tus gustos. De hecho, su fundador, el miembro de London Beat Will Henshall, hizo hincapié en ese punto en una presentación en San Francisco y fue categórico: “el 99 % de la música que escuchamos nos distrae”, dijo. El ideal es que aquí no llegues a distinguir nada de lo que suena, que la tengas a un volumen medio, tapando el ruido de fondo que siempre llega del exterior de tu espacio de trabajo.


La guía de uso no termina ahí. El apartado de preguntas frecuentes y el texto de la presentación del servicio son de los más largos que he visto nunca. Hablan de pruebas científicas, de su colaboración con la Universidad de California y de que lo han testado con decenas de miles de personas. Es importante leerlo porque hay que respetar ciertas cosas, como que está pensado para ser utilizada en fases de 100 minutos. Nuestra mente necesita un tiempo de adaptación a los estímulos sonoros y su mecanismo empieza a funcionar a pleno rendimiento tras 20 minutos, advierten.


Pero lo mejor es que cuente mi experiencia utilizándola. Lo he hecho en tres ocasiones, con la emisora de Ambient. Conmigo no funcionó como herramienta para potenciar la productividad pero sí que me dejó en un estado de relajación física y actividad mental placentero y valioso para leer, por ejemplo. Aquí entra la forma de ser, el ritmo vital y el carácter de cada uno, supongo. No pagaría por el servicio, pero entiendo que lo que buscan es a empresas que lo pongan como hilo sonoro, no a las personas que como yo sólo lo van a utilizar en casa.

Web de Focus@will 

10 de mayo de 2013

Akin To, descubrir música a través de los adjetivos que ha recibido de la prensa

Puede que alguno recuerde Richdork, la parodia de Pitchfork que lanzaron hace un porrón de años. Reproducía su diseño y se mofaba de la forma de escribir de sus críticos. Una broma inevitable que llegó como consecuencia del éxito que ha tenido (y sigue teniendo) esta web de información musical. Sobre su papel y sus transformaciones en los últimos años hasta convertirse en la gran empresa alrededor del indie que es ahora, ya he hablado anteriormente aquí. Pero la trayectoria de Pitchfork no sólo da para reflexionar sobre el mundo de la prensa. En los 18 años que lleva en funcionamiento se ha generado un material que, utilizado de un modo estadístico, puede funcionar para explorar música, relacionar artistas o reírse de un modo sano del lenguaje de sus colaboradores, como en cierto modo hace Akin To.


Se trata de un sitio creado por Ollie Glass, lector habitual de esta publicación y desarrollador web. Glass ha pasado sus miles de reseñas de discos por un software de reconocimiento de lenguaje y ha extraído los adjetivos que hay cada una. El resultado lo ha subido a una web, donde puedes buscar un adjetivo y consultar las reseñas en las que ha sido utilizado. Cada disco tiene tiene su carátula, un reproductor de spotify, la puntuación que recibió y se relaciona con los de otros artistas dependiendo del grado de coincidencia en el lenguaje. Glass cuenta en esta entrada de su blog que tan sólo quería hacer una herramienta de recomendación más "literaria" e "imaginativa" que lo que suele haber en Internet.


Akin To es un experimento valioso. Invita a que busquemos formas de navegar por las webs de música más imaginativas que las típicas migas de pan: los tags, las secciones, etc. El lenguaje que utiliza la crítica en España lo permite. También reivindica el toque humano de la recomendación. Algo que, en mi opinión, sigue siendo necesario. Por ejemplo, para mí la app para descubrir cosas en Spotify que mejor funciona es la de la emisora KCRW, donde semanalmente sus locutores seleccionan sus canciones destacadas.

9 de mayo de 2013

The Doors para iPad: un sacacuartos

Junto a Bob Dylan y los Rolling Stones, The Doors deben ser uno de los grupos de rock sobre los que hay más libros publicados en castellano. El más reciente es “Escuchando a los Doors” de Greil Marcus, del que podemos leer algunos extractos en esta app. No es el único periodista reputado que participa, también está David Fricke, que relata la historia de los californianos, y Phil Alexander, del que se reproduce un texto de la revista Mojo. La aplicación es un mejunje de información sobre el grupo, donde también hablan sus componentes y gente que trabajó con ellos, ilustrado con material sonoro, audiovisual, iconografía e imágenes. Algunas tan curiosas como las del papeleo legal que generó el incidente que tuvieron en 1969 en un concierto en Miami, en el que Jim Morrison terminó en prisión, acusado de exhibicionismo y escándalo público.


El encargado de dirigir su creación ha sido Jac Holzman, el ejecutivo discográfico que fichó a The Doors en 1966. Holzman ha contado a la revista Rolling Stone que se propuso crear algo parecido a un box set pero aprovechando las posibilidades de relacionar el contenido sonoro, escrito y visual que ofrece un iPad. Un objetivo que no es muy ambicioso teniendo en cuenta las características de estos dispositivos. El resultado es un trabajo minucioso, aunque no creo que los verdaderos fans encuentren muchos motivos para pagar los 4,49 euros que cuesta. En mi opinión, un pequeño cómic sobre la historia de Miami hecho por Dean Haspiel, un listado de personajes del mundo de la cultura que tuvieron relación con el grupo o una línea del tiempo, por la que navegas como si estuvieras manejando la radio de un coche, no justifican ese precio. El resto, fotos, videos y la mayoría de los artículos, se pueden encontrar en webs de fans, YouTube o en muchos de los libros a los que me refería antes.

Está claro que no se puede esperar mucho de algo que se lanza para promocionar un recopilatorio de rarezas que hasta la fecha sólo se podía conseguir en una caja de edición especial. El sacacuartos para los amantes de la música continúa en el mercado digital.