7 de marzo de 2013

Apps que buscan a un público de conciertos con ganas de asumir un nuevo rol

Hace unos meses, reseñaba la aplicación de Dan Deacon con una de esas fichas que pretende explicar lo que ofrece con un lenguaje que cualquiera puede entender. Una entrada tan liviana que fue casi como pasar de largo por un proyecto que traía consigo un potente cambio en el papel del público de conciertos. En sus espectáculos, el artista norteamericano puede sincronizarse con los que la tienen entre la audiencia, convirtiendo sus teléfonos en un instrumento de luz y sonido. Sus creaciones no sólo interpretadas en vivo, sino acomodadas en la palma de la mano de los espectadores, nunca mejor dicho.

Para colmo de los defensores del discurso elitista del arte, Deacon sigue abriendo su trabajo a las aportaciones de sus seguidores: lo último es que ellos diseñen las luces de parte de su espectáculo. Y no dejan de aparecer aplicaciones que invitan a que el público de conciertos tenga un rol más activo, no solo el de mero testigo. Proliferan las herramientas para compartir opiniones y experiencias. Otras transforman el teléfono en una ventana para comunicarte en tiempo real con el artista, para hacer tus peticiones, resolver dudas o darle tus impresiones sobre el concierto. También las hay que crean un álbum público de tus recuerdos relacionados con eventos musicales, donde otros internautas también pueden aportar cosas.

Hasta ahora el tornado de lo digital había traído transformaciones, sobre todo, a la música grabada. Pero los vientos de cambio están soplando con fuerza en la música en vivo. Aquí un vistazo a algunas de esas apps que pueden traer (o potenciar) hábitos.


Showscoop. Una comunidad para saber qué ofrece en directo un artista. Con reseñas realizadas por sus usuarios, siguiendo una ficha con varios criterios: presencia en el escenario, calidad de sonido, calidad de sus visuales y relación con el público. Acaban de sacar la aplicación para iOS.

Stagepage. Para crear la escaleta de lo que ha sido un concierto. El material son fotos, videos y las opiniones del público. Puedes ver imágenes de carteles, entradas o el repertorio. Una libreta pública de recuerdos y un lugar de consulta, como puede ser setlist.fm, por ejemplo.


Amp'd. Una puerta abierta desde la que hablar con el público, antes y durante el concierto. Esta vez pensada, sobre todo, desde el punto de vista del músico. De aquí puede sacar ideas sobre hacia dónde dirigir su actuación.

Outlisten. Videos de conciertos grabados por los fans pero con realización casi profesional. Subes tu grabación y ellos buscan más material de ese concierto subido por usuarios y hacen un montaje. Una herramienta de creación colectiva. La idea bien puede haber salido perfectamente de aquel trabajo que hicieron unos fans de Radiohead.


Y si esto prospera, ¿qué? 

Pues para empezar, veo una perdida de valor de las reseñas de conciertos. Al menos de esas hechas a mata caballo, que tanto le gustan a los diarios, creadas sin que haya terminado la actuación. Y también de las que escriben periodistas que no tienen un bagaje importante a sus espaldas. Por supuesto, todas estas herramientas parecen ir en contra de ese ideal del concierto de quietud ártica. Aunque bien pensado, ya hay tal ajetreo de móviles, fotos y acciones publicitarias en las salas que hace tiempo que la música en vivo es un circo.

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