21 de enero de 2013

Pitchfork Advance: la frontera entre el periodismo y la empresa se difumina


Hace un tiempo, me metí en camisas de once varas hablando de la perdida de posición de poder de Pitchfork en el mundo de la prensa musical. Fue a propósito de una aplicación, Music Blog DJ, con la que puedes reproducir canciones sacadas de esa web y de otras que la siguen, donde ni siquiera aparecen sus logos. Todo en manos del criterio personal de cada uno, por encima de las corrientes de opinión creadas por este influyente holding de música y comunicación. Para mí era una pista de que se veía venir el fin de ciclo para el periodismo musical. Luego refrendado con las palabras de uno de los jefes de la web americana, donde reconocía que la crítica vive uno de sus momentos más bajos.

Pues bien, parece que el camino que seguirán en 2013 los alejará aún más del concepto de medio generador de opinión y los coloca como plataforma de contenidos, en su sentido más amplio. Algo que ya empezó con la creación de Pitchfork.tv o la exhuberante presentación que hicieron para la entrevista de Bat For Lashes, en menor medida. Su nuevo paso es realizar estrenos de álbumes en exclusiva en Pitchfork Advance, un espacio donde la escucha es una experiencia que trata de emular las “emociones” de la época de los discos físicos, cuentan.


En realidad, es una alternativa de diseño a los reproductores de cualquier servicio de música. Con el arte del disco como fondo de pantalla y una navegación como si pasaras sus hojas. Un estándar en el mundo de las aplicaciones móviles pero que en la web era algo reservado a los grupos más aventureros en temas de marketing. Aunque no está del todo bien resuelto: le falta un botón de pause, con el que parar la escucha y no perder el hilo, como apuntaba Pep Sounds. También ofrece la posibilidad de comprar el disco en vinilo, mp3 o cd, redirigiendo al oyente a iTunes, Amazon o a la tienda del artista.

Pitchfork Advance es un toque de distinción, pero me hace pensar en prácticas monopolistas. La misma web que te pone la etiqueta Best New Music, te puntúa alto o te lleva a tocar a sus festivales, te crea un reproductor personalizado. Un poco feo, la verdad. En realidad, en el mundo de la electrónica ya pasa algo parecido: las tiendas trabajan de modo tan estrecho con los medios o son tan sesudas en sus reseñas que la frontera entre ambos se difumina.

Web de Pitchfork Advance

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