23 de diciembre de 2013

Boiler Room Tv para iPhone y teléfonos con Android

Si hubiera un manual sobre cómo hacer que un club sea un éxito, seguro que le dedicaría todo un capítulo a ideas como la de crear eventos con aforo reducido, cambiando de lugar en cada ocasión y dejando que sea el boca-oreja lo que te traiga público. Esos conceptos los ha cogido Boiler Room Tv y los ha traído a la era del streaming, colocando en fiestas para no más de 90 personas una ventana desde la que cualquiera que navega por Internet puede ver en vivo a lo más granado de la música electrónica, el hip hop o el pop actual.

Desde hace unos días, esa ventana se ha ensanchado con la llegada de una aplicación móvil para iOS y otra para Android. Se trata de un paso insignificante para esta empresa londinense si lo comparamos con otros movimientos previos, como el de abrir sucursales en otras ciudades o asociarse con Google. Pero es relevante para el público porque es una opción cómoda y sencilla de llegar al material que difunden, sobre todo cuando desde ellas se pueda seguir en vivo las emisiones del canal: por ahora únicamente puedes curiosear en su archivo.


No se trata de una app que funciona en dos sistemas operativos, sino de dos proyectos distintos, cada uno con sus puntos positivos y sus puntos negativos. A todas luces, la más desarrollada es la creada para el entorno de Apple. Con ella puedes hacer búsquedas, seguir a los artistas que te interesan, visitar sus perfiles en redes sociales y descargar las sesiones para poder oírlas sin conexión. Pero, por contra, no hay videos y, como comentaba anteriormente, no puedes seguir las emisiones en vivo.


En cambio, la de Android sí ofrece el material en video pero no se pueden hacer búsquedas. En realidad, se trata de una aplicación que empaqueta para móviles y tabletas la portada de www.boilerroom.tv, el canal de vimeo de la plataforma y un rincón desde el que puede seguir sus tuits.

Los responsables de esta televisión nacida en un pequeño piso de Hackney, dicen que actualmente tienen 5 millones de personas viendo el canal cada mes. La audiencia móvil era algo que habían descuidado hasta la fecha, pero aquí está un primer paso para ponerse al díá en ese aspecto. Tanto con estas aplicaciones como con la de Red Bull Music Radio o la de Electronic Beats, los aficionados a la electrónica tienen una buena oferta de espacios en los que disfrutar de la música desde tabletas o teléfonos.

Aquí puedes descargar Boiler Room para iOS.

Aquí puedes descargar Boiler Room para Android.

14 de diciembre de 2013

Bop.fm, 3 en 1 de streaming de canciones

Compartir canciones en redes sociales, si lo haces mediante un servicio de música a la carta, es como jugar a cara o cruz: tú puedes tener una cuenta en Spotify, pero la mayoría de tus contactos a lo mejor prefieren utilizar Deezer. Una situación que, si son ciertas las cifras de usuarios que dan ambas empresas, es algo muy cotidiano. Hasta ahora, la forma más efectiva para llegar a la mayor cantidad de gente era utilizar Bandcamp, Souncloud o YouTube, plataformas en las que encuentras una buena cantidad de música en libre escucha pero con una oferta limitada.

La solución al problema más rápida y práctica la ofrece Bop.fm. Su reproductor detecta la plataforma que estás utilizando y se pone en marcha aprovechándola como fuente de contenido. Por ahora, tienen acuerdos con Rdio, Spotify y Deezer, la última en unirse a su plantel de colaboradores. También te permite escuchar música que está alojada en Soundcloud y YouTube, para lo que no necesitas ser usuario, claro.


Su funcionamiento es muy sencillo para alguien que está familiarizado con el manejo de otros servicios de música. Y su reproductor también se puede embeber en una web o en un blog, con lo cual se trata de una alternativa muy interesante para medios de música en Internet que no quieren casarse con nadie y sólo piensan en sus lectores. El único inconveniente que le veo por ahora es que no te deja compartir álbumes completos. La única forma de hacerlo es crear una una lista de reproducción con las canciones que lo forman y publicarla.

También puede tener otros usos, como herramienta para coleccionar música digital, al estilo de Songdrop o Exfm, aunque le falta tener acceso a contenido de Bandcamp. Y como radio, que es otra de las funciones con las que quieren seducir a la gente que se acerca a su web. Nadie sabe qué pasará en unos años con la mayoría de las webs y programas que utilizamos para escuchar o descubrir música en Internet. Pero para el panorama fracturado que tenemos ahora, bop.fm parece un invento perfecto.

Web de bop.fm

29 de noviembre de 2013

Cables #2: Wikipedia, el sonido del vinilo o consejos para hacer una playlist

Lecturas interesantes de las últimas semanas. En algunos casos las he publicado en redes sociales con las cuentas del blog y en otros casos con mi cuenta personal: @calros.

  • ¿El vinilo de verdad suena mejor que otros formatos?, se preguntan en esta columna de Pitchfork. Probablemente el punto fundamental de ese debate sea que lo digital se ha visto como un monolito incuestionable, cuando todo esto es un asunto totalmente de percepción personal.
  • Para celebrar que ha llegado a la cifra de 1000 números 1, la lista oficial de éxitos británica ha hecho una infografía sobre los datos que ha generado desde 1956. Es curioso ver que algunos artistas míticos casi no han sido número 1. También llama la atención que, a medida que la industria de la música ha ido evolucionado, el baile de artistas en l top ha sido mucho mayor.

26 de noviembre de 2013

Boil The Frog: playlists automáticas que recorren el camino que va de tus filias a tus fobias

Las herramientas que encontramos en Internet para crear listas de reproducción automáticas, suelen regirse por la idea de que los que están frente a la pantalla andan buscando canciones que lo ratifiquen en sus gustos. Un planteamiento que obedece a la lógica de que la música es sólo un producto de consumo, no una fuente de conocimiento. Pero como los caminos de los algoritmos son ilimitados, aquí va una aplicación web que permite conectar a nuestros artistas favoritos con otros con los que, en apariencia, no tienen absolutamente nada en común: Boil The Frog.


Para que no se le escape a nadie esta peculiar funcionalidad, ellos mismos nos ofrecen varias listas que nos ponen en contexto: de Justin Bieber a Jimi Hendrix, de Miley Cyrus a Miles Davies, de The Carter Family a Rammstein o de Kanye West a Taylor Swift. Disparatado pero con su fundamento, ojo. Las canciones son parte del contenido de Rdio, el servicio de música a la carta estadounidense, por lo que hay que estar dado de alta y logueado para escucharlas enteras.

Funciona relacionando a unos 100000 artistas y en el breve texto en el que explican su mecánica deja claro que, para exprimirle todo su jugo, se recomienda seleccionar a dos artistas que estén alejados tanto en lo referente a su sonido como a el nivel de popularidad. De ese modo la lista de reproducción será más larga. De lo contrario, sólo te ofrecerá dos o tres canciones. Lo he comprobado relacionando a The Smiths con Morrissey o a Nine Inch Nails con Rammstein.


Su creador, Paul Lamere (de The Echo Nest) ha comentado de un modo comprensible por cualquier cómo se crean estas exóticas relaciones: lo normal es que los generadores de playlists automáticas conecten artistas recorriendo los caminos más cortos que los vinculan, Boil The Frog va por los más largos.

Web de Boil The Frog


22 de noviembre de 2013

Pitchfork en papel y también en app para iOS

El medio más influyente en ese pequeño pero omnipresente mundo que es la música independiente, Pitchfork, ha sufrido más transformaciones en el último año que en todo el lustro anterior. La más sorprendente se anunció ayer: el lanzamiento de una revista en papel, aunque su aspecto (y su precio) se va a acercar más al de un libro, al estilo del magazine Loops, editado por el sello Domino. Para una publicación que, en algún momento, se vio como un pulso a la forma de hacer periodismo musical que representaban las publicaciones tradicionales en formato físico, es un gesto simbólico. Pero tampoco hay que buscar dobles lecturas, como por ejemplo pensar en una transformación en la forma de leer de la gente que ha crecido consultando su web o blogs. Porque en el campo digital acaban de lanzar una app para iOS que viene a ser un menú degustación de lo que han publicado últimamente. Como parece que le sucede al resto de revistas on-line, ¿el gruseo de sus lectores sólo lee titulares y ve puntuaciones?


Pitchfork weekly -su nombre es ya una buena pista- es un resumen de las reseñas, las noticias-chascarrillo, los artículos, las canciones destacadas y los podcast de la últimas semanas. También recuperan artículos de hace más tiempo sobre asuntos atemporales, es el caso de esta columna sobre sonido. Como se puede esperar, tiene un diseño visual y sugerente para el que la utiliza. Lo opuesto a manejarse desde el navegador de un ordenador por su página web-listín de teléfono. En realidad, para su redacción realizar este semanal debe ser tan sencillo como crear una newsletter, pero es perfecta para recuperar a ese lector al que no le interesa el 80% de los temas que tratan pero que de vez en cuando se acerca a curiosear, como es mi caso. Un dato importante al que seguro le estarán dando vueltas los que se dediquen al periodismo musical: aquí no hay publicidad a simple vista, en efecto. Pero ha sido hecha con el patrocinio de Lexus.

3 de noviembre de 2013

Cables #1: un repaso a los artículos más interesantes de la semana

Empiezo a recopilar en un post mis lecturas de cada semana. Algunas cosas las he compartido en Facebook y Twitter, tanto con el perfil de este blog como con el de @calros, donde me visto con el disfraz de periodista musical. Otras 

  • Depende de cómo se vea, la música más popular hoy en día es más triste que la de hace 50 años. Eso es lo que dice un estudio de la Universidad de Toronto, desmontado desde la empresa de datos The Echo Nest. Un resumen de las conclusiones del estudio y de la respuesta de Echo Nest aquí
  • Lo que se llamó Loudness War ha dejado de ser un tema del que se habla a diario en los medios, pero eso no quiere decir que haya desaparecido. La práctica de quitar matices a las grabaciones para que las canciones tengan un volumen impactante sigue ahí, creciendo año tras año. Pero iTunes Radio parece que va a zanjar el debate con un nuevo algoritmo.

31 de octubre de 2013

Parece que se acerca el momento en el que la música de Spotify podrá ser utilizado por un DJ

Una de las grandes limitaciones que tienen los servicios de streaming, es que no pueden ser utilizados para crear sesiones, mezclando canciones de un modo profesional, como hace un pinchadiscos. Se trata de algo que demandan sus usuarios. Es algo lógico teniendo en cuenta que la música de baile es uno de los estilos más populares en estos momentos. De hecho existen plataformas que están explotando la idea de ofrecer música a la carta con el software para mezclar, como la estadounidense Pulselocker. En Europa ya tenemos una app que que permite utilizar canciones de Deezer o Soundcloud, Edjing. Pero está claro que esa funcionalidad tiene que dar todavía pasos importante para llegar a ser utilizada por una parte importante de su público potencial.

Ese momento parece que se acerca, si tenemos en cuenta algunas cosas que revela Juan Capeáns de InQbarna en la entrevista que publiqué el otro día a propósito de Splyce, su reproductor de mp3 para iPhone que crea sesiones de forma automática. Juan no tuvo ningún problema en descubrir que están trabajando desde hace meses para que sus usuarios puedan utilizar música de su cuenta de Spotify con Splyce. El hecho de que la plataforma elegida sea ésta no es casual. A nivel técnico, es la única que permite hacerlo, explicó.



Otras noticias recientes, también nos hacen pensar en ello, como que Edjiing haya recibido una inyección de 2,5 millones por parte de un grupo de inversores y que ya ha sido lanzada una app para iPad que utilizaba música de Spotify, Dj Mixer For Spotify. Lo que pasa es que su estreno ha sido un visto y no visto: sólo ha estado en el App Store unas horas. El motivo de su retirada ha sido que, según Spotify, violaba las condiciones de uso de su API. Lo cual nos invita a pensar que, cuando la música en streaming se convierta en una opción real para que los djs hagan su trabajo, tendremos un nuevo frente de batallas legales. Hay que recordar que en sus condiciones legales los servicios de música suelen especificar que no se permite su utilización en bares, por ejemplo.

28 de octubre de 2013

"How Music Travels", la evolución de la música de baile desde 1800 a la actualidad (infografía)

Ya he hablado en alguna ocasión de proyectos que hacen una cartografía de un estilo musical y empaquetan la información en forma de web interactiva, donde el visitante puede manipular y catar el contenido, como es el caso de Beatbang. Normalmente están detrás empresas dedicadas a los datos en Internet o instituciones culturales. Sin embargo, el último trabajo de ese tipo con el que me he cruzado es una campaña de promoción de Thomson, una agencia de viajes inglesa que aprovecha la onda expansiva de un estudio reciente que dice que la música en directo es uno de los principales atractivos turísticos del país.

A pesar del fin con el que ha sido creada, esta infografía es un resumen didáctico sobre cómo los estilos musicales relacionados con el baile se han movido de un continente a otro, han entrado en contacto los unos con los otros y han parido nuevas formas musicales, desde el 1800 hasta la actualidad. Las fuentes consultadas han sido la wikipedia y tres libros: "Bass Culture" de Lloyd Bradley, "All Music Guide To Electronica" de Vladimir Bogdanov y "Last Nigh A DJ Saved My Life" de Bill Brewster y Frank Broughton.


Click image to open interactive version (via Thomson Holidays).

How Music Travels, que así se llama la acción, no escapa de los debates. Se podría hablar largo y tendido sobre géneros y subgéneros o discutir sobre si tiene una visión demasiado anglosajona sobre los estilos y su evolución. Pero este tipo de trabajos visuales merecen, al menos, dedicarle un rato para deleitarse con ellos.

24 de octubre de 2013

InQbarna: "La industria musical siente que no está sacando partida a las nuevas tecnologías"

En España hay un porrón de móviles inteligentes, pero no somos un país en el que las apps de pago generen demasiados ingresos. Es una de las ideas que sacas en claro después de hablar con Juan Capeáns de InQbarna, un estudio de desarrollo de aplicaciones al que le van las cosas muy bien basando su trabajo en la música como tema estrella. Su última creación es Splyce, una app que ya alabé aquí, con la que la gente que tiene ganas de empezar a pinchar puede encontrar un paso intermedio. También el usuario de a pie de iPhone, que quiere un reproductor visualmente cuidado y con funciones automáticas, debería entusiasmarse con él. Sobre Splyce, cómo divulgar este tipo de apps y su rentabilidad, entre otras cosas, se centró la entrevista que reproduzco a continuación.

No es vuestra primera app musical pero sí que se trata de vuestro primer reproductor. ¿De dónde salió la idea de este proyecto? 
Efectivamente, Splyce no es, ni mucho menos, nuestra primera app musical. Antes desarrollamos TunerTool (un afinador de guitarra), Riffer (una red social musical) y deej (una mesa de mezclas). De hecho, nace de esas experiencias, de las necesidades que hemos detectado en el ámbito musical de la App Store y, sobre todo, del “feedback” que nos han proporcionado los usuarios.

deej, es un éxito entre los disc-jockeys de todo el mundo, pero es para un público especializado. Una parte de sus usuarios nos pedí­an nuevas funcionalidades que hiciesen el trabajo de mezclar por ellos. Pensamos cómo ejecutar esa idea y nos decidimos por hacer una app completamente nueva, un “player” musical con “auto-mix” que fuese muy potente tanto en lo musical como en el diseño. El resultado es Splyce. Nuestra meta, que poco a poco vamos consiguiendo, es que desplace al reproductor que trae el iPhone por defecto. Pero, obviamente, nos queda mucho camino por recorrer.


¿En qué se diferencia de otros que puedes encontrar en el App Store? 
Hay varias características que lo hacen destacar: el modo de auto-mezcla sólo lo tienen apps dedicada al ámbito de los DJs, pero ningún reproductor para el usuario de a pie. Además, en los reproductores, el diseño no suele estar cuidado y para nosotros era un aspecto clave. Por último, está el hecho de que une efectos de luz y sonido para hacer que la experiencia musical sea completamente nueva en cada ocasión. Puedes hacer de disc-jockey de un modo fácil y ameno y descubrir qué canciones suenan mejor.

¿Qué perfil de usuario teníais en mente durante su gestación? 
Queríamos atacar a un público masivo, no especializado en ningún tipo de música: ni electrónica, ni techno, ni house… buscábamos que cualquier usuario pudiese disfrutar su música de siempre de una manera totalmente nueva y cuidando al máximo la usabilidad.

Desde el primer momento que probé Splyce, pensé lo valioso que un reproductor con estas características estuviera vinculado a una tienda de música en mp3 o un servicio de canciones a la carta. ¿Por qué no sucede?
Llevamos trabajando en esto desde antes del lanzamiento de la app, especialmente con Spotify. De hecho es una de las peticiones más recurrentes de los usuarios, pero es muy complejo llegar a acuerdos por temas de derechos de autor, ya que está muy difuso el marco legal para que nos dejen utilizar sus derechos sobre la música y artistas. Llevamos más de tres meses de conversaciones con Spotify y esperamos que pronto nos den luz verde para realizar la integración. Sería un buen acuerdo para todas las partes: los usuarios podrían disponer de toda la música en streaming, Spotify ganaría nuevos usuarios que le redireccionarí­amos desde la app y nosotros monetizarí­amos un complemento perfecto para los usuarios. Ya hay algún usuario que ha bautizado esta fusión como Splycify = Splyce + Spotify Habría que puntualizar que debido a la complejidad del motor musical de Splyce, a nivel técnico Spotify es la única plataforma con la que podemos hacerlo, ya que a la hora de mezclar las canciones, la app necesita que la música está descargada en el dispositivo y sólo Spotify descarga las muestras de audio que necesitamos para mezclar.

¿El auge del streaming a vuestros proyectos? ¿Os está obligando a dejar ideas en el dique seco? 
Al contrario, hace que definamos nuestras estrategias para aprovechar su potencia. Si quieres que una aplicación sea masiva, debes tener muy en cuenta las plataformas de streaming. Esperamos poder llegar a acuerdos con Spotify, como he dicho, pero también con Mixcloud. A partir de ahí­, queremos explorar juntos las mejores formas de trabajo en el ámbito móvil. Hay muchísimo camino por recorrer.

Has sacado el tema de generar ingresos, ¿cómo le estáis sacando rentabilidad económica? 
La app salió como gratuita en el momento de su lanzamiento, como campaña promocional. A dí­a de hoy cuesta 0,89, que es un precio muy asequible, creo. El tema de la monetización de aplicaciones es algo muy complejo, que si os interesa os invitamos a que sigáis en nuestro blog, donde hablamos muy a menudo de ello. Hoy nuestro trabajo en la aplicación se centra en desarrollar nuevas funcionalidades y en buscar la rentabiliad. Tenemos un complemento de pago, lo que se denomina “in-app purchase”, para hacer que la experiencia del usuario sea todavía­a mejor, por ejemplo. Estamos a punto de lanzar una nueva versión con varias funciones nuevas y un “in-app” para los usuarios más técnicos, con efectos de sonido propios de una mesa de mezclas. Y seguiremos en esa lí­nea, desarrollando funcionalidades que hagan la aplicación más atractiva para el máximo número posible de usuarios.

En agosto llevabais 100000 descargas. ¿Esas cifras se consiguen con boca-oreja o con una intensa promoción? ¿100000 descargas son 100000 personas utilizando de forma habitual la aplicación? Después de dos meses y medio, hemos superado holgadamente el medio millón de descargas. Desgraciadamente una descarga no equivale a lo que llamamos un “usuario activo”. Tenemos un 25% de usuarios activos mensuales, y es una de las cosas en las que debemos seguir trabajando. Es imposible llegar al 100%, pero sí­ que en nuestra mentes está llegar, al menos, al 50%. Estos porcentajes varí­an dependiendo de muchos factores. Por ejemplo, un usuario que paga por la aplicación, es un usuario fiel. En cambio, los que se la descargaron gratis, no suelen ser fieles. Ahí es donde toca desarrollar estrategias para mejorar el compromiso y retener a los usuarios. El boca-oreja ha sido espectacular, nosotros lo hemos promovido con diversas estrategias en las redes sociales, pero está claro que al final la iniciativa es de los usuarios. De todos modos, detrás hay un trabajo muy potente de marketing. Y siempre hace falta una pizca de suerte. Apple se enamoró de la app y de su diseño, y la promociona como Selección Editorial, lo cual también supone muchas descargas a diario.

En el FMM, celebrándolo haciendo el "Harlem Shake" 
¿Cuántas descargas habéis tenido en España?¿Somos un paí­s importante a nivel de consumo de apps musicales? 
Actualmente, llevamos 30.000 descargas de la aplicación en España. Lo cual viene a ser un 5% de las descargas a nivel mundial. A nivel económico, el porcentaje es un poco inferior: en torno a un 4%. Siendo sinceros, para nosotros no es un mercado fundamental, ya que aquí­ todavía no ha llegado la cultura de pagar por contenido digital, como en otros pía­ses. Es algo en lo que destacan especialmente los anglosajones. Incluso Asia parece que aventaja a Europa en cultura digital. España es importante por las impresiones que recibimos de los usuarios. En cuanto al consumo de apps musicales, estamos en el medio del pelotón, que siempre lidera EE.UU. a una distancia muy considerable del resto. Para nosotros Reino Unido es un mercado fundamental, donde una cultura musical muy afianzada, también en lo referente a tecnología digital aplicada a la música. Pero hay recordar que España es el pía­s europeo con mayor Índice de penetración de smartphones, así que vamos en la buena dirección.

Por último, ¿conocéis la impresión que tiene la industria de la música y los artistas de vuestras apps?
Por el momento, son todas positivas. Hace poco en Barcelona se celebró el Future Music Forum, en el que presentamos Splyce. Fue una de las grandes atracciones de un foro internacional de música en el que sólo participaban profesionales de la industria. Fue impresionante. Que se reconozca tu labor siempre es agradable, pero que profesionales del sector te den semejante acogida, supone un espaldarazo a nuestro trabajo. Hay una sensación dentro del mundo de la música, de que no se está sacando todo el rendimiento posible a las nuevas tecnología­as, y ese es el hueco que queremos cubrir en el ámbito de las tecnología­as móviles. Cada vez se escucha y se crea más música, con lo que habrá que innovar para ayudar a todos esos usuarios a mejorar su experiencia.


10 de octubre de 2013

Hombre vs. máquina: la música suena cada vez más mecánica (gráfico)

La última tecnología ha pasado de ser un instrumento para músicos de vanguardia a estar presente en todos los procesos de trabajo de un artista, empezando por la composición y, sobre todo, en la grabación de un disco. De hecho, recientemente han aparecido movimientos que han intentado contrarrestar su uso sin control, como la filosofía All Wave que se sacaron de la manga The Breeders. Con ell a reivindicaban las grabaciones analógicas, sin ningún tipo de ayuda digital. Una idea tomaba como modelo el movimiento cinematográfico Dogma 95, liderado por el director Lars Von Trier. Pero por mucho que las hermanas Deal añoren los viejos tiempos, ese carácter imperfecto y humano que quieren recuperar lleva muchísimos años en retroceso, tantos como los que han pasado desde la invención del metrónomo.



Uno de los últimos trabajos de The Echo Nest es un software de reconocimiento de canciones que, precisamente, las clasifica dependiendo de si su sonido es más o menos mecánico. No hay más que explicar porque por ahora sólo es de uso interno y faltan detalles. Con él han analizado 5000 composiciones grabadas entre 1950 y 2013 para ver la evolución de lo "humano" frente a la estética artificial de las máquinas. Cada una de ellas ha recibido un coeficiente dependiendo de los resultados y con él han elaborado una gráfica en la que se confirman cosas que eras fáciles de intuir, como por ejemplo que entre en los 80 y principios de los 90 artistas y productores enloquecieron con el uso de la tecnología: la curva sube y sube, con la mayor pendiente de todo el gráfico. Es el periodo en el que irrumpió el cd, así que cada uno puede atar cabos y darle un significado social y económico a ese ascenso.

Pero también hay cosas sorprendentes, como que hoy, pese a estar en los tiempos de la eterna nostalgia y de la cultura de lo vintage, estamos en cifras superiores a las de los 90. Para ponerlo en contexto  seguro que tocaría hablar del desmantelamiento de la industria discográfica, el auge de la autoproducción y la proliferación de estilos electrónicos y de baile. En The Echo Nest no dicen qué canciones han utilizado, pero sí que dan dos ejemplos de un extremo y del otro: "The Sign" de Ace Of Base y de "Kyrie Eleison" de Electric Prunes.

Entrada en el blog de The Echo Nest donde explican el experimento.

PD: Gary Numan "Are Friends Electric"

24 de septiembre de 2013

Splyce: un reproductor inteligente que sustituye en algunos casos al DJ

Hay música en todas partes. En algunos espacios está cuidadosamente seleccionada para influir en nuestro ánimo y fomentar la actividad que desarrollamos en él: comprar, hacer deporte, quedarnos relajados o circular atolondrados. En otros, siempre ha estado ahí (bares, transportes públicos,...), pero como ya no hay prácticamente lugares donde se pueda disfrutar del murmullo, lo que debería ser un bálsamo termina convirtiéndose en algo molesto. Apuesto que esa utilización de la música está generando una especie de miedo al silencio entre algunas personas. Un temor a que las canciones se paren o haya el más mínimo espacio en blanco entre ellas que, probablemente, algo ha influido en el éxito de Splyce, una práctica aplicación que mezcla tus listas de reproducción de forma automática como si se tratara de la sesión de un pinchadiscos.


Ha sido desarrollada por la empresa barcelonesa InQBArna, que se está abriendo hueco en el competitivo mundo de las aplicaciones musicales móviles sin venir de la fabricación de instrumentos o equipos de grabación. Sólo Splyce lleva más de 100000 descargas en el App Store de Itunes. Con este reproductor inteligente te puedes ahorrar mucho trabajo en una fiesta, por ejemplo. Para crear una sesión sólo tienes que importar tus listas y hacer unos cuantos ajustes: seleccionar el tiempo y el tipo de mezcla, comprobar que la clasificación que ha hecho de forma automática de las canciones es de tu gusto, ajustar cuánto quieres que se reproduzca de cada una, seleccionar un color para el reproductor y activar los efectos de luces, si quieres que además cree ambiente.


Descubrir cómo se utiliza puede que no te resulte fácil. Existe una sección de ayuda, pero no profundiza en algunos detalles del manejo. No le vendría mal un recorrido con globos explicatorios. Tampoco sería mala idea que incorporaran la opción de poder escuchar un fragmento de cada canción mientras haces la selección. Hasta ahí el apartado de aspectos mejorables, pero tanto su estética como la idea en sí son brillantes. En un mundo ideal, podría ser un reproductor asociado a una tienda de canciones en mp3 o a un servicio de música a la carta. Lo veo como algo capaz de atraer público. El paso intermedio para ese aficionado a la música que está madurando su salto al mundo de la producción o de pinchar música.

17 de septiembre de 2013

Electrospective: difundir y promover el consumo de música electrónica en Spotify

En el escritorio de Spotify, ya hay más aplicaciones dedicadas a la música baile que a cualquier otro estilo. Es un reflejo del peso que tiene en el negocio en estos momentos. Algunas discográficas incluso han creado una marca específica para promocionar su catálogo de electrónica, es el caso de EMI, Capitol, Parlophone y Mute. Todas ellas propiedad de Universal Music Group. Bajo el nombre de Electrospective, se articula un plan para reeditar 500 discos, algún recopilatorio y, desde hace una semana, una aplicación en el servicio sueco de música a la carta.


La app es fundamentalmente marketing pero también tiene un componente de divulgación, como vemos en algunos detalles: las pequeñas biografías que acompañan a cada artista o la presentación en forma de línea del tiempo de los álbumes. También hay cosas que la conectan con la actualidad, como las listas de reproducción con el repertorio de los últimos conciertos de algunos grupos. Está claro que no va a sustituir a los libros monográficos o a las innumerables listas que ha publicado la prensa musical para resumir los grandes acontecimientos de la electrónica. Sobre todo porque el criterio de selección es muy discutible y está acotado al catálogo de unos cuantos sellos. Pero para alguien que acaba de llegar a la música de baile y la electrónica, puede servir para ponerle sobre la pista de ciertos sonidos o grupos.


En su diseño hay un detalle llamativo. Si no me equivoco, es la primera vez que se ve en Spotify un botón con un enlace que te lleva a una tienda de música en formatos físicos. ¿Será efectivo o desde Universal han pecado de ingenuos? Por pocas ventas que consigan, seguro que son bien recibidas. Sobre todo porque son directas, sin intermediarios. Además se quedan con los datos de sus compradores y saben más sobre ellos. Habrá que ver cómo evoluciona. La otra gran compañía con presencia directa en Spotify en forma de app, Warner Music, llegó con energía pero sus contenidos se han ido desinflando y ahora está prácticamente parada.

11 de septiembre de 2013

Kollekt.fm, consultar Facebook Música, YouTube o Soundcloud sin ruido de fondo

Es evidente que las redes sociales son una poderosa herramienta profesional. Hasta mis colegas periodistas musicales más críticos con todas las transformaciones que ha traído Internet tienen una cuenta en Twitter o Facebook. No es la panacea de la que hablan algunos, pero el caudal de información que circula por ellas o el eco que tienen determinadas opiniones, es algo a lo que hay que atender. El problema es que muchas veces hay demasiado ruido y lo privado o el ocio se mezcla con nuestro perfil profesional. Es cierto que hay formas de sortearlo, como pueden ser las listas en Twitter o el botón música de Facebook. Sin embargo, existe otro inconveniente de fondo: falta la posibilidad de controlar desde una sola pantalla los perfiles de varias redes a las que se sube música.


Kollekt.fm es una aplicación web que te permite hacerlo con tus cuentas de Facebook, Soundcloud y Youtube. También es un instrumento para coleccionar música digital, de un modo muy parecido al que te permite hacerlo Songdrop o Ex.fm. Es fácil y rápido de sincronizar. Las canciones que has marcado como favoritas aparecen automáticamente. Además, puedes hacer búsquedas en YouTube o Soundcloud desde aquí. Otro punto positivo es su diseño claro y el manejo sencillo. Le queda mucho por andar: está en modo beta y su utilización está limitado a unos cientos de usuarios cada día. Pero hay cosas en ella agradables y que demuestran que lo han desarrollado inteligentemente, como los atajos en el teclado o el hecho de que también te permita tener en cuenta los Grupos de Facebook en los que participas. El único inconveniente claro es que tenga carácter de comunidad: en el arranque, lo primero que aparece son las canciones más populares entre el esto de usuarios. Tengo cinco invitaciones, por si a alguien le apetece probarlo.


7 de agosto de 2013

Nananá #31: Kosmischer Läufer "Volume One"

En Alemania Oriental, el deporte era un asunto de estado. Antes de que el capitalismo entendiera que era la máquina ideal para vender productos, los regímenes comunistas ya lo utilizaban como una herramienta de control social y publicitaria. Las victorias de sus deportistas eran el lubricante que engrasaba la férrea maquinaria del estado. Y lo sostenían con cuidados planes de preparación para los atletas, donde el dopaje sistemático convivía con experimentos más inocentes, como el que el gobierno de Erich Hoenecker encargó al técnico de sonido Martin Zeichnete.

Zeichnete era un corredor aficionado. Influenciado por lo que escuchaba en las emisoras de Alemania Occidental, que sintonizaba furtivamente cada noche, creaba música para que lo acompañara en sus carreras. La firmaba con un nombre que decía mucho sobre su sonido, Kosmischer Läufer, el corredor cósmico. Era la época del Kraut-rock, en la que Neu!, Can o Cluster colocaban las vías del ritmo circular e infinito que acabó transformando la música pop, el motorik.

Su trabajo llegó a oídos del comite olímpico del país, que pensó que su música podría tener efectos beneficiosos para sus atletas. Así se convirtió en su artista a sueldo, al que le costeaba casi cualquier equipación. En una ocasión pidió un sintetizador Moog pero no cumplieron su deseo. Podía formar parte de la élite de funcionarios, pero sus privilegios se terminaban en las fábricas de instrumentos musicales de la zona comunista.

Kosmischer Läufer creó horas y horas de música durante los once años que duró el proyecto. Zeichnete compuso para correr, acompañar entrenamientos o ejercicios de gimnasia cuarenta años antes de que Nike se lo encargara a LCD Soundsystem o Simian Mobile Disco. En junio se reeditó “Volume One”, cinco piezas para correr unos 5 kilómetros con su fase de calentamiento y de enfriamiento.

29 de julio de 2013

Uncommon People, el árbol genealógico de la música de Sheffield

Estamos habituados a que los festivales tengan una feria profesional, concursos para grupos emergentes o que creen una publicación donde se habla de los artistas que componen su cartel. Pero en España no son muy comunes las actividades paralelas que dinamizan, explican o potencian el papel de la música en su entorno. No hay proyectos que dejen algo más que beneficios financieros en la localidad que los acoge. Los organizadores van con el piñón fijo. La Red Bull Music Academy, por ejemplo, tiene una revista dedicada a cada ciudad, ha mantenido sus estructuras en Madrid y ha tenido como onda expansiva otros eventos posteriores a menor escala, aunque luego la marca pueda tener una presencia invasiva en todo ello. Y el Primavera Sound suele ofrecer en paralelo conciertos de acceso libre en varios rincones de Barcelona, como hacen otros pequeños eventos a lo largo y ancho del país. Sin embargo, nadie ha llevado a cabo un trabajo como el que desarrolla el festival Sensoria de Sheffield bajo el nombre de Uncommon People, un guiño evidente a una de las bandas ilustres de esta antigua ciudad minera, Pulp.


Desde el 2009, tienen en funcionamiento un árbol genealógico on line de su música. La ciudad, al norte de Inglaterra, es el lugar de procedencia de Pulp, Joe Cocker, Arctic Monkeys, Richard Hawley, Def Leppard, The Human League o Cabaret Voltaire, entre otros nombres célebres. Lo puedes consultar como una lista de artistas organizada alfabéticamente o por décadas, contribuir con material sonoro o imágenes y ver sobre el mapa de sus calles algunos de los lugares relevantes de su historia musical. Un proyecto de interés general y con poso. Lo ideal es estar allí, utilizar esta versión para el móvil de la web y caminar para descubrir rincones como Skye Edge, la colina que inspiró el título del último disco de Richard Hawley. Además de Hawley, hay otros cuatro artistas que han confeccionando y comentado su itinerario: Arctic Monkeys, Pulp, The Human League y Cabaret Voltaire.



La presentación de Uncommon People es similar a la de Beatbang, la selección de los discos más relevantes de la historia de la música electrónica creada por La Médiathèque de la Communite Française de Belgique a modo de universo, organizado según los BPM y la fecha de edición. Pero su manejo no está tan logrado, no va tan fluido y no tienen una imagen tan cuidada. Lo importante es que cumple su objetivo holgadamente: “documentar el talento que ha convertido a la ciudad en una de las más vibrantes de Inglaterra a nivel musical y mostrar los vínculos entre sus artistas”. Este tipo de trabajo es aplicable a cualquier ciudad española, aunque en algunas parece que es más fácil que en otras. Madrid, que hasta hace nada presumía de sus vínculos con la música, está viendo como se desmantelan sus salas de conciertos y barrios emblemáticos como Malasaña se están desfigurando.

22 de julio de 2013

Exemplify, una herramienta para potenciar el valor didáctico de la música

Los programadores que participan en los Music Hack Days -encuentros en los que se presentan o crean proyectos, normalmente en un tiempo limitado a 24 horas, y reciben premios por su trabajo- no suelen desarrollar cosas pensadas para educación. Predominan las aplicaciones inteligentes de recomendación o las que relacionan la información sobre un artista (sus conciertos, la biografía, las letras,...) con sus canciones. Por eso Spotify, el New York Department Education y The Echo Nest organizaron uno orientado exclusivamente hacia ese ámbito de la música hace unas semanas en Manhattan.


El resultado del encuentro fueron 44 trabajos de los que tres fueron destacados por los organizadores. Uno de ellos fue Exemplify, una herramienta web que no te va a dejar boquiabierto con su diseño o sus funcionalidades pero es muy práctica, pienso. Se trata de un editor que permite montar una lección alrededor de una canción, para lo que usa contenido de Soundcloud y The Echo Nest. A modo de ejemplo, han creado una presentación con Pedro y el Lobo de Prokofiev, donde muestra perfectamente su potencial, mezclando la escucha con la muestra de información sobre la obra y unos cuestionarios para activar a los espectadores.

Para los que valoramos la música como algo más que un disfrute onanista, Exemplify es una gran noticia. A través de una de sus presentaciones podemos explicar detalles de la obra en sí pero también utilizar una canción como fuente de conocimiento sobre su momento histórico, por ejemplo. Pero también tiene posibilidades más allá del mundo de la educación. Todo lo que se pueda explicar a través de una canción, tiene cabida aquí. Por ahora está en el dique seco, con una web a modo de escaparate. Espero que pronto esté abierto para todo el mundo.

8 de julio de 2013

Jay-Z y su app "espía" para "Magna Carta Holy Grail"

En cuestión de días, lo que se perfilaba como un negocio redondo para la estrella de la música y poderoso hombre de negocios, se ha convertido en fuente de críticas de la comunidad hip hop y de alguno de sus fans. Jay-Z lanzaba la semana pasada su nuevo disco, “Magna Carta Holy Grail”, en forma de app en colaboración con Samsung. Una exclusiva para sus fans con teléfono con Android que le garantizaba la venta de un millón de copias del álbum, pagadas por la empresa tecnológica a la estimable cifra de 5 dólares cada una.

La jugada era maestra: dinero garantizado, promoción para el disco, que salía oficialmente unos días después, y primer paso a lo grande de Jay-Z en el mundo de las apps. La acción incluso ha originado un debate en la industria discográfica de Estados Unidos sobre los criterios que se utilizan para elaborar las listas de ventas, porque no ha aparecido reflejada en el Billboard. Sin embargo, la cosa se ha empañado porque la app es prácticamente un programa espía, como detallan en este artículo del New York Times.



El primero en denunciar su intrusismo ha sido el rapero Killer Mike, que se preguntaba para qué quiere saber Jay Z a quién llama o modificar los archivos que guarda en su teléfono. Luego, algunos usuarios anónimos parece que han terminado hastiados de tener que publicar continuamente cosas sobre ella en las redes sociales para ir desbloqueando contenido. Por todo ello, es probable que no haya sido casual que un grupo de hackers haya “clonado” la app y la esté utilizando para criticar la política de espionaje de la administración Obama. Esta versión alternativa, que se ha distribuido por canales no oficiales, apareció el 4 de julio con una imagen del presidente con unos auriculares puestos y el lema “Yes We Scan”.

Probablemente, la app de “Magna Carta Holy Grail” no es la única que se aprovecha de la relajación e inocencia de los usuarios de smartphone para colarse en nuestro dispositivo y “espiarnos”. Pero la sensibilidad está a flor de piel por el caso Snowden. 

5 de julio de 2013

Turntable Office, un formato físico ideado en el mundo de la publicidad

Cada vez se alejan más las posturas sobre los formatos físicos entre los aficionados a la música. A un lado están los que necesitan algo que puedan poseer y tocar para disfrutar de una canción. Un público, por lo general veterano y en retroceso, que necesita un dedo señalando para ver mejor la luna. Al otro lado, la última generación de melómanos a los que solo interesa el acceso. Una visión que levanta ampollas entre un sector que considera erróneamente que la industria discográfica, muy perjudicada por esta forma de consumo, debe ser la salvaguarda de la historia de la música.

Desde la publicidad, un competitivo mundo que analiza a conciencia y sin sentimentalismos los hábitos de la sociedad, llega una idea que conecta esas posturas, aparentemente enconadas. Se trata de un formato que toma las ventajas de lo digital y el culto al vinilo, creado por Ogilvy Alemania para el sello de música de baile Kontor Records. Bautizado como Turntable Office y con muchos aspectos técnicos que todavía no han detallado, parte del hecho de que, sean cuales sean nuestras preferencia para escuchar música, tenemos un teléfono inteligente en el bolsillo.


El pack se compone de un vinilo y un reproductor con forma de plato hecho en cartón, que en realidad es la propia carpeta donde va guardado el disco. En ella hay un código QR que activamos con nuestro móvil y nos permite reproducirlo moviéndonos por su contenido como si estuviéramos manipulando un plato. En este video se ve perfectamente de qué se compone y cómo es el sencillo proceso para activarlo.

Por lo que han explicado en Kontor, Turntable Office nació como formato para mandar copias promocionales y relevar al cd, que según cuentan estaba dejando de ser efectivo en ese aspecto. Han fabricado 900 unidades y la respuesta ha sido muy positiva, tanto por las visitas que ha llevado a su web como por las opiniones que han recibido. Lo que no está tan claro es su futuro como formato comercial, al menos si lo que pretenden es vender exclusivamente música. En lo que sí veo muchos posibilidades es como solución técnica para acompañar con canciones a los libros de música. Los libro-discos se quedaron en la época de gloria del cd y todavía no ha surgido nada que los traiga al tiempo de los smartphones.


(Gracias a Marlon Brandy por el chivatazo!)

27 de junio de 2013

Nananá #30: Melt Yourself Down "Never Enough"

En demasiadas ocasiones, los grupos de aquí que cogen ideas de África tienen un sonido de terraza playera pija que puede espantar a muchos oyentes. Como descubre Peter Shapiro cuando habla del italo en "La historia secreta del disco", un interesante libro que cuenta el antes, el durante y el después de la música de baile de los 70, en el adn de ese tipo de proyectos hay algo ya de local para alta sociedad. Pero por suerte la cosa ya ha evolucionado tanto que han aparecido grupos que cruzan sonidos de varios continentes dándole un acabado encrespado e incluso agresivo. Es el caso de Melt Yourself Down, con miembros de Zun Zun Egui, Heliocentrics o Leafcutter John.


En un artículo en el diario ingles de Guardian, utilizaban una frase que me parece muy ingeniosa y eficaz para describirlos: "the sound of Cairo '57, Cologne '72, New York '78 and London 2013". La canción que enlazo creo que es mas Nueva York que cualquier otra en el disco, con ecos de James Chance and The Contortions. Precisamente, el nombre del grupo lo toman del título de una canción de Chance. En cualquier caso, merece la pena prestar atención al disco entero.

26 de junio de 2013

Nvivo: “En Spotify se han vuelto más estrictos a medida que ha crecido el número de apps”

Llegar hasta aquí ha sido un parto, como ha dicho en las redes sociales Carlos Sánchez, Ceo de Nvivo. Durante más de un año, Ismael Sánchez, el director técnico de este servicio español para descubrir conciertos que funciona en más de quince países, ha estado a vueltas con una app para Spotify. Por el camino han llegado a la plataforma musical otras empresas españolas antes que ellos, como Mondosonoro. También competidores como Songkick o Bandsintown. Pero pese a todo es fundamental estar aquí porque les da una visibilidad y una audiencia potencial enorme, como recalca Carlos. Su aplicación es “multipaís” y “multi-idioma” y sobre su creación he estado hablando con Ismael. A diferencia de otras entrevistas que he publicado en el blog, en esta ocasión hay más detalles sobre cómo se crea una app que parrafadas sobre consumo de música digital. Es casi un making-of del proyecto, divulgativo y de fácil comprender para cualquiera, pienso.

En Spotify existen otras aplicaciones en las que puedes ver los próximos conciertos de los artistas que te interesan, ¿qué aporta la aplicación de Nvivo? 

Desde mi punto de vista, más facilidad de manejo. No sólo te ofrece esa información sino que no te obliga a registrarte para tenerla. Además encuentras el listado de canciones de su ultimo concierto a modo de lista de reproducción. Songkick también hace muchas de estas cosas pero nosotros hemos incorporado otras fórmulas, como una línea del tiempo con los conciertos de los artistas de tu librería, algo que hace que la app sea más intuitiva.



Supongo que para crearla te habrás puesto en la piel de un usuario de a pie, ¿cómo te gustaría que la viese alguien que no tiene ni idea de lo que es Nvivo?

Me gustaría que se valorase su simplicidad y minimalismo. Quiero que se vea como una herramienta útil y simple que está solucionando el problema de tener que ir a google para enterarse de estas cosas.

Con respecto a las listas de reproducción con los setlist, me pregunto una cosa: ¿una app en una plataforma de música como Spotify debe tener siempre recomendación? 

Es cierto que de alguna manera estamos recomendando música con esa función. Pero yo lo veo como una información vital para los seguidores de la música en vivo. Mucha gente lo obviará pero otros recordarán un concierto gracias a ella y se alegrarán de tener las canciones y el orden en que fueron tocadas ahí. Aunque es cierto que no es totalmente fiable. A mí me gustan las apps que van al grano, nada de biografías o mucho texto, por ejemplo.

¿Cómo es el proceso que se sigue para desarrollar la app?

Mandamos unos bocetos a Spotify. Allí lo revisan y dan el visto bueno o sugieren cambios. Luego nos ponemos manos a la obra maquetando el diseño en html. La aplicación se divide en dos partes, una estática y otra dinámica. La parte estática corresponde a ese base de html. Con la base y todos los módulos que la componen, nos hacemos una idea y empezamos a dar dinamismo a la aplicación. Para ello hacemos uso del lenguaje javascript. Con este lenguaje van cambiando los diferentes módulos de acuerdo con la actividad del usuario en la aplicación. Es decir, si reproduce una canción, busca un artista, se loguea o demanda un concierto, la aplicación responde. Cuando tenemos un prototipo de la aplicación funcionando entramos en el bucle de las revisiones con Spotify.

La app se ha retrasado en varias ocasiones, ¿a qué se ha debido? 

Se ha retrasado debido a diversos problemas. Hay muchos artistas y muchas posibilidades. Como es lógico, nosotros no probamos todas las posibilidades. Spotify parece que sí. Hay casos en que la aplicación falla o se puede comportar de forma errática.



Spotify pone muchas limitaciones para los programadores, por lo que me comentabas. ¿Cuáles son las que más han condicionado tu trabajo? 

Son muy quisquillosos en cuanto a diseño. Hay una gran documentación para guiarte, la cual debes leer y respetar. Las limitaciones han sido algunas carencias que presenta la API antigua, ya que la nueva está cubriendo más aspectos del desarrollo. La API, por cierto, es el interfaz de comunicación que provee una empresa o servicio mediante el cual los programadores podemos extraer datos y escribir aplicaciones. Algunas limitaciones han venido por el multilenguaje y problemas con un sistema de caché, que permita guardar datos en la aplicación para que estos no sean consultados nuevamente. Eso mejora la velocidad de la aplicación considerablemente.

¿La última palabra en el desarrollo siempre la tienen ellos? ¿Hasta qué punto se inmiscuyen en vuestro proyecto? 

Sí, claro que la tienen ellos. Se inmiscuyen bastante, llegando a sugerir nuevos módulos y muchos cambios. Pero todo el "feedback" es bienvenido. Nos quejamos mucho, pero si ayuda a mejorarla, es bueno.

¿Y las normas que dictan tienen algo de decisiones caprichosas? 

Tienen muchas que son lógicas para establecer una armonía entres sus aplicaciones. Lo que no tiene razón de ser es que a unas aplicaciones se les exijan y a otras no. Se han vuelto más estrictos a medida que ha crecido el número de apps. Algo que me hizo gracia es que no nos dejaban enlazar las entradas que tenemos a la venta a través de la web de Nvivo, sino que nos obligan a enlazar directamente al proveedor que nos las proporciona. Nosotros no perdemos mucho, sólo algo de visibilidad de la marca, pero nada más. Otra cosa llamativa es que los enlaces externos tienen que tener un símbolo que lo indique. No me parece muy estético. Entiendo que tienen que dar unidad a las aplicaciones que ofrecen, pero creo que llegan a un nivel de detalle y exigencia demasiado alto.

Por el último, ¿el trabajo ha terminado o todavía debes estar pendiente de las opiniones de los primeros usuarios? 

Claro, el trabajo nunca termina, siempre hay algo que mejorar. Ya estamos escuchando opiniones de usuarios para añadir nuevas funcionalidades. De hecho, estamos preparando la traducción a cuatro idiomas más que saldrá para la siguiente versión de la app. El desarrollo es una continua evolución.

Web de Nvivo / La app en Spotify 

11 de junio de 2013

Stylus Jazz, brillante app para iniciarse en el jazz

Para los que nos hemos pasado casi toda nuestra vida escuchando pop o rock, acercarse al jazz a estas alturas es como intentar cruzar la Amazonia sin perderse. Es tal el mundo de estilos, el material producido y tan singulares las referencias y los códigos que contiene, que lo normal es no saber por donde empezar. Para orientarse me parece muy aconsejable Stylus, una aplicación de Spotify que es perfecta para los recién llegados por la forma de relacionarse con la música, la condensada pero clarificadora información que ofrece sobre ella y su diseño.


Es una radio empaquetada como aplicación, con elementos que puedes ajustar a tu medida como otras que ya existen en esta plataforma: la de Nick Cave o la de metal creada por la discográfica Earache, por ejemplo. Su reproductor toma el diseño de un plato y las carátulas de lo que suena aparecen en la galleta del vinilo que está dando vueltas sobre él. En la parte derecha están los datos: título de la canción, el autor y un par de subgéneros para enmarcarla. Y en la parte inferior tenemos información sacada de All Music Guide para definir los once estilos que caracterizan la música que ofrece.

Pero en lo que Stylus aporta novedades, al menos en lo que se refiere a apps de Spotify, es en que obliga al usuario a construír una emisora a medida escuchando durante horas, sin atajos ni botones para saltarse lo que no te interesa. En esa primeras horas de toma de contacto vas marcando canciones con una estrella. Tus preferencias son las que acotan estilos y le ayuda a tener un abanico de música más ajustado a lo que te llama la atención. La idea me ha conquistado. Fuera ideas preconcebidas, cerebro y oído dictando sentencia.

8 de junio de 2013

En 2013 se venderán más tabletas que portátiles, ¿habrá más contenidos de música?

Leo en Tablet Army, el blog de una consultora-estudio de diseño especializada en el entorno de las tabletas, que en 2013 se venderán más unidades de esta clase de dispositivos que de ordenadores portátiles. Ese crecimiento es apreciable en nuestro día a día desde hace un tiempo. Sólo hay que ver a nuestro alrededor en el transporte público, una terraza o en una biblioteca. Es difícil que no haya alguien con una tableta a 40 metros a la redonda. Pero toca preguntarse si esa fulgurante expansión está incentivando la creación de contenidos musicales específicos. No me refiero a apps para hacer música, un mundo aparte, o a las extensiones para móviles de los servicios de streaming, sino a cosas como los álbumes concebidos para iPad.


Mi impresión es la de que esa clase de formatos tienen todavía un futuro muy incierto. Hay dos acontecimientos que me llevan a pensarlo. Por un lado, el fiasco de Björk en su campaña de crowdfunding para llevar a Android todo lo que lanzó para iOS relacionado con “Biophilia”. Muy significativo teniendo en cuenta que la islandesa es considerada el modelo a seguir en esa clase de proyectos y que Android es el sistema operativo para dispositivos móviles más utilizado en el mundo. Por el otro, el enorme eco que han tenido las palabras de Jac Holzman, veterano directivo de la industria discográfica, sobre que en el futuro cada artista debe tener su app. Holzman también expuso que en el App Store de iTunes, donde la música “ocupa el puesto 25” de lo más bajado, faltan aplicaciones "bien hechas" para que los números crezcan. Curioso, porque las de Björk han tenido esa consideración de calidad a la que Holzman apela y, como se ha visto, no han calado entre el público. 

31 de mayo de 2013

Discover, recomendación "inteligente" para los que acceden a Spotify a través de la web

Spotify compite en varios campos con otros servicios de música, pero hay dos en los que parece inalcanzable: su facilidad de manejo y la variedad de mecanismos para descubrir música que tienen sus usuarios. A la oferta de aplicaciones, sus radios, la pantalla de novedades o la actividad de otras personas cerca de tí, se une ahora la pestaña Discover. Se trata de un rincón que por ahora sólo está disponible en su reproductor web. Combina algo de todas las fórmulas de recomendación antes citadas, lo envuelve en una maqueta que se acerca a la de una web de información musical y hace que sea accesible a través de un sólo botón.



Pero Discover no es un refrito de funciones que ya existían. También incorpora algunas soluciones que no habíamos visto antes, como recomendar canciones similares a las que vas escuchando o información de conciertos sin que tú la estés buscando, aunque esta característica no ha aparecido por ninguna parte cuando yo lo he estado utilizando. Puede ser que se deba a que no soy usuario de Songkick, que son los que le proporcionan los datos. Además de manejar contenido de la plataforma de conciertos, también hay cosas que sacan de la app de Pitchfork y listas de reproducción de Tunigo.

Desconozco si algún día va a llegar al programa de escritorio. Pero parece una solución para que los usuarios que acceden a través de la web tengan también formas más elaboradas de recomendación, ya que aquí no se pueden manejar las aplicaciones. Lo malo es que Discover tiene demasiada paja y no se ajusta con precisión a tu perfil de Spotify. El eterno problema. Un ejemplo, por cada artista que aparece porque tiene algún tipo de relación con algo que he escuchado, me propone un montón de cosas como Mumford And Sons, Pink, Bruno Mars o Melendi. Me pregunto si esos artistas "de éxito" no habrán comprado ese espacio, como se hacía antes con los pases en las radiofórmulas. También existe la posibilidad de que el criterio para encajarlos ahí sea su popularidad en España. En cualquier caso, es algo que no me gusta.

29 de mayo de 2013

Focus@will: música empaquetada para que consigas concentrarte

En Estados Unidos tienen la capacidad de ver negocio en cosas que el resto del planeta ni imagina. Una buena prueba de ello son las licencias abiertas, que en España son consideradas en muchas ocasiones como un posicionamiento ideológico. En cambio, allí se han popularizado como una vía, tan efectiva como cualquier otra, para que los artistas terminen sacándole rentabilidad económica a su trabajo. La puntualización viene a cuento porque desde nuestra óptica, un servicio como Focus@Will puede generar más escepticismo que interés. No lo niego, en estas últimas líneas estoy dando información sobre mí.


Lo obvio es pensar que se trata de una radio on-line con una llamada publicitaria fuera de lo corriente: se describen como una herramienta de productividad, no como una plataforma de ocio al estilo de Spotify, Deezer o Pandora. Pero es que, aunque utilizan la música, aquí la utilizan como un ungüento diseñado con el objetivo de potenciar la capacidad de concentración del oyente. Para ello ofrecen siete emisoras: Ambient, Classical, Cinematic, Acoustical, Alpha Chill, Uptempo y Focus Spa. Funciona a través de su web y también de aplicaciones para dispositivos móviles, gratuitas durante las tres primeras semanas.

En lo que no se distingue del resto plataformas es que el usuario también ayuda a construirla. En este caso valorando el grado de utilidad que ha tenido para ti la sesión y eliminando las canciones que te chirrían. En realidad, aquí lo importante no son tus gustos. De hecho, su fundador, el miembro de London Beat Will Henshall, hizo hincapié en ese punto en una presentación en San Francisco y fue categórico: “el 99 % de la música que escuchamos nos distrae”, dijo. El ideal es que aquí no llegues a distinguir nada de lo que suena, que la tengas a un volumen medio, tapando el ruido de fondo que siempre llega del exterior de tu espacio de trabajo.


La guía de uso no termina ahí. El apartado de preguntas frecuentes y el texto de la presentación del servicio son de los más largos que he visto nunca. Hablan de pruebas científicas, de su colaboración con la Universidad de California y de que lo han testado con decenas de miles de personas. Es importante leerlo porque hay que respetar ciertas cosas, como que está pensado para ser utilizada en fases de 100 minutos. Nuestra mente necesita un tiempo de adaptación a los estímulos sonoros y su mecanismo empieza a funcionar a pleno rendimiento tras 20 minutos, advierten.


Pero lo mejor es que cuente mi experiencia utilizándola. Lo he hecho en tres ocasiones, con la emisora de Ambient. Conmigo no funcionó como herramienta para potenciar la productividad pero sí que me dejó en un estado de relajación física y actividad mental placentero y valioso para leer, por ejemplo. Aquí entra la forma de ser, el ritmo vital y el carácter de cada uno, supongo. No pagaría por el servicio, pero entiendo que lo que buscan es a empresas que lo pongan como hilo sonoro, no a las personas que como yo sólo lo van a utilizar en casa.

Web de Focus@will 

10 de mayo de 2013

Akin To, descubrir música a través de los adjetivos que ha recibido de la prensa

Puede que alguno recuerde Richdork, la parodia de Pitchfork que lanzaron hace un porrón de años. Reproducía su diseño y se mofaba de la forma de escribir de sus críticos. Una broma inevitable que llegó como consecuencia del éxito que ha tenido (y sigue teniendo) esta web de información musical. Sobre su papel y sus transformaciones en los últimos años hasta convertirse en la gran empresa alrededor del indie que es ahora, ya he hablado anteriormente aquí. Pero la trayectoria de Pitchfork no sólo da para reflexionar sobre el mundo de la prensa. En los 18 años que lleva en funcionamiento se ha generado un material que, utilizado de un modo estadístico, puede funcionar para explorar música, relacionar artistas o reírse de un modo sano del lenguaje de sus colaboradores, como en cierto modo hace Akin To.


Se trata de un sitio creado por Ollie Glass, lector habitual de esta publicación y desarrollador web. Glass ha pasado sus miles de reseñas de discos por un software de reconocimiento de lenguaje y ha extraído los adjetivos que hay cada una. El resultado lo ha subido a una web, donde puedes buscar un adjetivo y consultar las reseñas en las que ha sido utilizado. Cada disco tiene tiene su carátula, un reproductor de spotify, la puntuación que recibió y se relaciona con los de otros artistas dependiendo del grado de coincidencia en el lenguaje. Glass cuenta en esta entrada de su blog que tan sólo quería hacer una herramienta de recomendación más "literaria" e "imaginativa" que lo que suele haber en Internet.


Akin To es un experimento valioso. Invita a que busquemos formas de navegar por las webs de música más imaginativas que las típicas migas de pan: los tags, las secciones, etc. El lenguaje que utiliza la crítica en España lo permite. También reivindica el toque humano de la recomendación. Algo que, en mi opinión, sigue siendo necesario. Por ejemplo, para mí la app para descubrir cosas en Spotify que mejor funciona es la de la emisora KCRW, donde semanalmente sus locutores seleccionan sus canciones destacadas.

9 de mayo de 2013

The Doors para iPad: un sacacuartos

Junto a Bob Dylan y los Rolling Stones, The Doors deben ser uno de los grupos de rock sobre los que hay más libros publicados en castellano. El más reciente es “Escuchando a los Doors” de Greil Marcus, del que podemos leer algunos extractos en esta app. No es el único periodista reputado que participa, también está David Fricke, que relata la historia de los californianos, y Phil Alexander, del que se reproduce un texto de la revista Mojo. La aplicación es un mejunje de información sobre el grupo, donde también hablan sus componentes y gente que trabajó con ellos, ilustrado con material sonoro, audiovisual, iconografía e imágenes. Algunas tan curiosas como las del papeleo legal que generó el incidente que tuvieron en 1969 en un concierto en Miami, en el que Jim Morrison terminó en prisión, acusado de exhibicionismo y escándalo público.


El encargado de dirigir su creación ha sido Jac Holzman, el ejecutivo discográfico que fichó a The Doors en 1966. Holzman ha contado a la revista Rolling Stone que se propuso crear algo parecido a un box set pero aprovechando las posibilidades de relacionar el contenido sonoro, escrito y visual que ofrece un iPad. Un objetivo que no es muy ambicioso teniendo en cuenta las características de estos dispositivos. El resultado es un trabajo minucioso, aunque no creo que los verdaderos fans encuentren muchos motivos para pagar los 4,49 euros que cuesta. En mi opinión, un pequeño cómic sobre la historia de Miami hecho por Dean Haspiel, un listado de personajes del mundo de la cultura que tuvieron relación con el grupo o una línea del tiempo, por la que navegas como si estuvieras manejando la radio de un coche, no justifican ese precio. El resto, fotos, videos y la mayoría de los artículos, se pueden encontrar en webs de fans, YouTube o en muchos de los libros a los que me refería antes.

Está claro que no se puede esperar mucho de algo que se lanza para promocionar un recopilatorio de rarezas que hasta la fecha sólo se podía conseguir en una caja de edición especial. El sacacuartos para los amantes de la música continúa en el mercado digital.

30 de abril de 2013

Diez años de iTunes: polémicas y batallas legales



El domingo, la tienda de la aplicación de Apple para reproducir y organizar música cumplió 10 años. Una década de crecimiento, pulsos con las inercias del negocio discográfico y polémicas con algunos artistas y sellos, para los que iTunes supuso más quebraderos de cabeza que ventajas. La realidad es que ha ido por delante en casi todo. Y con el iPod como punta de lanza -luego con el iPhone y el iPad-, hizo de la música digital algo omnipresente. Incluso el discurso con el que nació un 28 de abril, prometiendo convertirse en una alternativa que acabase con las descargas, ha sido retomado por el que hoy parece su único competidor, el servicio de música a la carta Spotify.

Su futuro es una incógnita. En las últimas semanas, las noticias sobre iRadio y los análisis sobre sus resultados recientes, pintan que tiene por delante un duro trabajo de adaptación a los modelos que hoy dominan el consumo de música: la barra libre, el streaming, etc. Pero como resaltaba el consultor Mark Mulligan en su blog, cuenta con un poderoso as en la manga: 450 millones de tarjetas de crédito vinculadas a las cuentas de sus usuarios. En España, nunca ha sido una gran fuente de ingresos para los artistas y las compañías. El tema lo puso sobre la mesa este artículo de Jenesaispop hace unos años. Sin embargo, era algo que la gente de la industria ya decía por los pasillos con la boca pequeña desde hacía bastante tiempo.

Su historia oficial, la de los hitos y las cifras deslumbrantes, se puede seguir en esta cronología que Apple ha elaborado para celebrar su cumpleaños. Pero hay una apócrifa, puede que incluso más reveladora, sin el control con el que la compañía de Cupertino ha tratado siempre la información: la de las polémicas y batallas legales en las que a lo largo de todos estos años se ha visto salpicado. Aquí van algunas de ellas.


2004 - En sus primeros años de vida, iTunes y el iPod era un ecosistema cerrado. Las canciones que se compraban en el Store sólo se podían reproducir en los dispositivos de la marca de la manzana debido al sistema de DRM que utilizaba. RealNetwork fue el primer competidor que permitió que la música que ellos vendían se pudiese escuchar en un Ipod. La Reacción de Apple: acusarlos de haber hackeado su reproductor.

2005 - Comienzan las tensiones con las cuatro grandes discográficas. Tras el éxito inicial de la tienda, durante la renegociación del contrato de distribución, las compañías piden más dinero. Proponen que las canciones valgan más de 0,99 dólares (0,99 euros en Europa), un precio fijado por el propio Steve Jobs.

2006 - A los gobiernos de Francia, Inglaterra y de algunos países nórdicos no les gusta que las canciones compradas en iTunes sólo se puedan escuchar en un iPod. Trabajan en leyes que acaben con esa práctica monopolista. En España, la SGAE los demanda porque es el uno de los pocos países donde Apple no paga el canon por copia privada en cada iPod que vende.

2007 - Los artistas sacan el hacha de guerra. Eminem presenta una demanda millonaria contra Apple por violar sus derechos de autor. Slim Shady quiere un trozo más grande del pastel que se reparten su discográfica y iTunes. Posteriormente, otros artistas se han limitado a manifestar su enfado con la compañía de Jobs en intervenciones públicas, como Jon Bon Jovi, Pete Townshed o AC/DC.

2008 - La Comunidad Económica Europea obliga a iTunes a que el precio de las canciones sea el mismo en toda Europa. Hasta entonces, las canciones costaban más en Inglaterra que en el resto de países.

2010 - Amazon tira los precios para disputarle su posición de liderazgo, algo que enfada mucho a los sellos de Arcade Fire y Sufjan Stevens. Se habla de forma generalizada de la perdida de valor de la música en lo digital.

2012 – Un ejecutivo de Spotify dice que es probable que Apple intentara vetar la llegada del servicio sueco a Estados Unidos. Conociendo la beligerancia de la empresa de Cupertino durante todos estos años, no sería extraño.