28 de diciembre de 2012

Björk: Solstice, un instrumento complejo pero una bonita herramienta educativa



¿Qué es?
“Biophilia”, el último disco de la islandesa, era también un proyecto educativo. Y la mejor manera de entender ese apartado es esta app, basada en un poema de un escritor de su país, Sjón, que compara el sistema solar con un árbol de navidad.

¿Para qué sirve?
Se trata de una aplicación “sobre cómo el movimiento de la tierra crea las estaciones del año”, cuenta Björk en un video tutorial. También es un instrumento, con el que puedes crear postales musicales que grabas y luego puedes compartir. La app se lanzó el año pasado por estas fechas y ahora vuelve a aparecer como novedad en iTunes porque es gratuita.
En el centro aparece el sol. Rodeándolo los planetas. Y el movimiento de todos estos elementos es lo que tú puedes manipular para crear tu propia composición. Tiene dos vistas, una como un sistema solar y otra en plan árbol de navidad.

¿Su filosofía?
“We are a part of a gigantic georgeous mobile run by physics” (Björk)

¿Dónde la puedo utilizar?
En iPad y iPhone.

¿De 0 a 10?
7. Se le ven grandes posibilidades como herramienta para explicar el movimiento de los planetas a niños. Pero como instrumento musical, es tremendamente complicado de entender. Yo sigo peleándome con él.

Web de Björk /La app en iTunes

24 de diciembre de 2012

Datos sobre el consumo de música en Spotify durante 2012



Con 20 millones de cuentas activas y presencia en 17 países, se puede decir que la actividad de los usuarios de Spotify es una pieza importante para saber qué música se consume en el mundo. Un puzle que deberíamos completar con los datos de otras plataformas, las ventas de los moribundos formatos físicos, las radios y cifras que es muy poco probable que lleguemos a conocer algún día, como las de los discos que se intercambian a través de BitTorrent, por ejemplo. También habría que echar un vistazo a otros regiones a las que damos la espalda, América del Sur y África, que tienen sus propias fórmulas para compartir y acceder a la música.

Hasta el momento, el servicio sueco había presentado datos de los artistas más compartidos y los más populares durante el 2012. Pero acaban de ampliar esa perspectiva en un site que ofrece la lista de popularidad por países o información sobre el uso de aplicaciones. En la web podemos conseguir una playlist con las 100 canciones más reproducidas en 15 de los 17 estados en los que está funcionando: a Irlanda y Luxemburgo llegó en noviembre. La de España la tienes pinchando aquí, pero si te la quieres ahorrar, te adelanto que parece la parrilla de una radiofórmula.

También aparecen lo “blockbuster” mes a mes, lo más vendido en su servicio de venta de mp3. Y en lo referente a sus apps, es curioso que, en una lista dominada por los servicios de recomendación, la termine liderando TuneWiki, un rincón donde puedes monitorizar la letra de la canción que estás reproduciendo. ¿Se estarán centrando demasiado los desarrolladores en la recomendación y estarán olvidando otras funciones? Por último, también hay información sobre las radios: lo más consumido son las de pop, hip hop y dance. El año que viene más, si todo sigue igual. Porque como plasmaban en este artículo de He reunido a la Banda, a nivel económico, Spotify todavía lo tiene muy complicado.

20 de diciembre de 2012

Rework_ (Philip Glass Remixed), visuales y un secuenciador para meterse en la música



¿Qué es?
Unas visuales creadas para once canciones del álbum de remezclas de Philip Glass que ha comisariado Beck. Tiene además un secuenciador con sonidos y plantillas que parecen sacados de uno de sus trabajos más destacado, “Music In Twelve Parts”. Lo han bautizado como Glass Machine. Es diseño y una ventana para interactuar con las imágenes que ha realizado David Wicks. Cuenta en su blog que el trabajo empezó con la escucha del disco durante horas con una libreta y un lapiz. De esos bocetos salieron las animaciones.

¿Para qué sirve?
El minimalismo, la corriente de la que fue impulsor Glass con otros compositores, tiene un fuerte poder evocador. Aquí se potencia la imaginación del oyente. Pocas veces veremos una app que ofrezca una visión tan sugerente de un disco como ésta. Lo ideal hubiera sido que la música fuera directamente de Glass, sin pasar por la mano de otros artistas. Pero "Rework_(Philip Glass Remixed)" tiene también sus grandes momentos. Es una creación Snibbe Studio, que también han hecho Gossamer de Passion Pit o Biophilia de Björk.

¿Su filosofía?
"This is a way for people who don't have the experience of manipulating music material to see what it's like" (Philip Glass)


¿Dónde lo puedo utilizar?
En iPhone y iPad.

¿De 0 a 10?
Un 8, a pesar del precio: 8'99 (!!!).

19 de diciembre de 2012

Kuki Bastos: “Ahora se está pagando por el acceso a la música, no verlo es como taparse los ojos”

Nada espanta más que un medio generalista utilizando el adjetivo revolucionario. Con la aplicación que ha creado Jorge Drexler para teléfonos móviles y tabletas se ha repetido hasta la saciedad. Pero si has pasado por encima de ello, seguro que te has llevado una grata sorpresa. "N" da una vuelta de tuerca a la relación entre el artista y su público desde el corazón del negocio. Son tres canciones a las que das forma mediante un juego de combinatoria.
Drexler las grabó ex profeso, pensando que, en realidad, la última palabra la iba a tener el oyente. Para ello creó un montón de variantes en la que el equipo de desarrolló estuvo involucrado prácticamente como si fueran miembros de su banda. Un trabajo que también ha generado reacciones negativas. Hablamos con Kuki Bastos de Wake App, la empresa que ha llevado a cabo este proyecto, detrás del que están también marcas de tecnología y su discográfica, claro. Bastos cuenta el por qué de algunas decisiones, habla de referentes y opina sobre la industria musical.


WakeApp no tiene programadores en nómina, ¿me puedes explicar exactamente a qué se dedica?
Wake App es una editorial de apps, volcada en la ideación y diseño de productos innovadores en todos los ámbitos. Funcionamos a partir de procesos de co-creación en los que nos asociamos con el talento y la experiencia de otros, para incorporar toda la potencia de las nuevas tecnologías de la información en cualquier campo. De esta forma, hemos trabajado en los últimos dos años con profesionales reconocidos y relevantes en el campo de la música, la poesía o la medicina.

Si no me equivoco, “N” es lo primero que hacéis para el mundo de la música. ¿Cómo surgió este trabajo?
Bueno, todo surge de una fiesta en casa de uno de los socios de Wake App, Jacobo Bergareche, a la que va Jorge (Drexler). A raíz de ahí llega la oportunidad de comentarle que tiene que apostar por formatos nuevos, que el mundo de la música está agonizando y que hay una oportunidad de hacer algo distinto. Es el primer paso a una serie de reuniones con él en las que hablamos y vemos todo tipo de apps. El proceso ha durado un año y medio en el que ha pasado de todo, el proyecto se ha caído varias veces, ha remontado varias veces, nos hemos peleado, nos hemos reconciliado... De todo.

¿Qué particularidades tiene que el cliente sea un artista y una compañía discográfica?
Realmente no son nuestros clientes, son nuestros partners y eso cambia bastante todo el proceso, tanto a la hora de trabajar como a la hora de tomar decisiones. Ha sido un trabajo duro y muy exigente, sobre todo a nivel creativo. Jorge no iba a sacar una app de la que no estuviera 100% seguro, tanto a nivel musical, como de experiencia de usuario o de diseño.

¿Cómo explicarías la app a alguien que no ha tocado nunca un teléfono inteligente?
Bueno, la mejor manera de explicarlo es que la experimente, aunque no haya tocado un teléfono en su vida. Hemos tenido muchas reuniones para plantear si hacíamos un tutorial, para explicar cómo funciona. Al final, no deja de ser algo que tienes que descubrir, y una vez que lo descubres disfrutas el doble.

¿Tomasteis como modelo alguna otra aplicación? ¿Y algo del mundo analógico?
En año y medio hemos visto cientos de apps. La referencia más clara y más cercana era Biophilia de Bjork, pero desde el principio vimos que Biophilia no iba ese paso más allá con la idea de entender la canción como software. Al fin y al cabo, Biophilia no deja de ser una canción cerrada con una interacción superpuesta. Y eso no es lo que queríamos. Respecto a las referencias del mundo analógico, hemos visto multitud de cosas, desde Escher hasta la máquina de pensar de Raimundo Llull que ha sido la referencia visual más clara para “N”. Pero hemos querido huir de cosas muy evidentes y trabajar la app de manera más conceptual, tratando de alejarla de la artificiosidad y del efectismo. Creemos que en el entorno de las apps esto no se ha hecho nunca. Y como tal lo entendemos como un experimento de poesía y música a la que se le añade la tecnología para facilitar la experiencia del oyente que, a partir de la interacción, se convierte en usuario.

Imagino que seguisteis muy de cerca la composición de las tres canciones que la forman, ¿es así? No solo lo seguimos de cerca, sino que la composición y la letra se ha modificado en función de la interacción, es la primera vez que me pasa en 20 años que llevo trabajando en el mundo digital. Cuando ya teníamos un prototipo de “N” funcionando nos dimos cuenta que quedaban “huecos” sin rellenar en los círculos y que hacía falta más frases, tanto cortas como largas. Eso es solo un ejemplo de lo que significa este proyecto. Son tres canciones que se han pensado y compuesto desde el principio específicamente para ser experimentadas en un dispositivo


¿Por qué es una app y no una web?
La naturaleza de “N” hace que el proyecto tenga sentido en formato app. Por distintas razones. Desde aprovechar todas las capacidades que estos dispositivos dan, como geoposición, pantalla táctil, hasta el modelo de negocio y las nuevas formas de consumir música. Y ya hay más tráfico desde dispositivos móviles que desde el ordenador.

Has dado charlas bajo el título de “la revolución de las aplicaciones”. ¿Qué tiene de rupturista este nuevo marco que han traído los teléfonos y las tabletas? Hace unos días leía un informe que afirmaba que el 50 % del dinero que se había generado en el mundo con la venta de apps, se lo repartían 25 empresas.
Es una realidad palpable que está siendo una revolución y lo más importante, a diferencia de la revolución de internet, por ejemplo, son las magnitudes. Es decir, es un producto de consumo masivo. Y cada vez más. Como en todas las industrias hay de todo, el mercado de las apps es gigante (más de 1.200.000 apps en las tiendas) y es difícil destacar en este entorno. Los más grandes siempre tienen más posibilidades de ser vistos y de generar más negocio. Como en todo.

Cierto sector de la música, se está rasgando las vestiduras ante la proliferación de apps de remézclas o juegos provenientes de grupos. Lo ven como una forma de desvirtuar las canciones. ¿Cómo rebatirías esa postura?
Me parece una posición inmovilista y poco innovadora. La industria de la música está en una crisis profunda, sobre todo estructural. No se venden discos, llegan otros players que se llevan el negocio (Spotify) y la gente está cambiando su manera de pagar por la música. Si antes se pagaba por un formato (cd, mp3, etc), ahora se está pagando por el acceso a la música, no por la música en si misma. No ver eso es como taparte los ojos.

¿Que cinco apps musicales no faltan en el teléfono de los socios de WakeApp? 
En mi caso concreto, no se nada absolutamente de composición ni de solfeo. Tengo bastantes apps para experimentar y para investigar la experiencia de usuario. Thumb Jam es un multiinstrumento que te permite grabar y con una interacción interesante. También uso Spotify o Air Drums, una batería que funciona con el acelerómetro del móvil. Y Garage Band, con la que he conseguido sentirme músico por primera vez, y Figure, una app muy interesante que estoy investigando ahora.

Web de Wake App / N en el iTunes Store 

18 de diciembre de 2012

Swarm.Fm, la mejor herramienta para descubrir música nueva en Spotify



¿Qué es?
Descubrir música en Spotify no es fácil. ¿Sigo la actividad de amigos? ¿Utilizo el buscador para ver qué es lo último que han sacado los grupos que me interesan? Ambas posibilidades están en Swarm.fm, un panel de control para encontrar música nueva que merece la pena si eres un usuario muy activo. 

¿Para qué sirve?
Para ver qué escuchan mis contactos de Facebook y tener en una lista lo último que han sacado los grupos a los que les he dado mis "me gusta" en la red social. Además integra la pantalla de novedades del inicio de Spotify y una ventana con tus escuchas recientes. Ah, y una navegación por toda esta información mediante etiquetas.

¿Su filosofía?
“Explore What's Happening In Your Music Universe”

¿Dónde lo puedo utilizar?
En Spotify.

¿De 0 a 10?
Un 8. Es tremendamente útil y te da una perspectiva muy chula de la actividad musical de tu círculo. Aunque durante un tiempo me dio problemas: se cerraba el programa muy a menudo.

17 de diciembre de 2012

Infinite Jukebox, reproductor para los que nos obsesionamos con una canción

“Para cuando tu canción favorita no es lo suficientemente larga”, así presenta Paul Lamere este reproductor que creó en el Music Hack Day de Boston. Su idea, si se puede explicar con una metáfora, es como convertir una canción en una pelota que lanzas dentro de un laberinto y que no para de botar. Infinite Jukebox te permite contemplar los miles de saltos que da y, en algún momento, darle un empujoncito para cambiar su trayectoria.


Lo que hace es analizar los beats de la composición y dividirla en partes según. Luego la representa como un círculo y utiliza el mismo color para los puntos que se parecen, uniéndolos además mediante líneas. En el momento que lo pones en marcha relaciona todas esas partes de forma que la estructura de la canción cambia y se reproduce eternamente, se supone.

Puedes subir tus propios mp3, aunque hay una lista extensa y variada de canciones para probarlo. De lo que he reproducido creo que funciona muy bien el hip hop. Escuchas “Sabotage” de los Beastie Boys y parece una inspirada improvisación en directo o una meditada remezcla de un productor. También es alucinante el resultado con el clásico ambient “Little Fluffy Clouds” de The Orb. Como muchas de las aplicaciones web, lo ideal es que utilices como navegador Google Chrome.


Lo puedes ver como un juguete o también como una chuleta para acercarte a tus canciones favoritas de un modo matemático. Recuerdo cuando hace más de diez años un amigo intentaba enseñarme a pinchar con vinilos y no entendía nada. Si hubiera tenido una pantalla con Infinitive Jukebox al lado, todo hubiera sido más fácil, seguro.

Visto en Evolver.fm

14 de diciembre de 2012

Soundcloud y Bandcamp se transforman

Son dos plataformas musicales que no se pliegan a los dictados de las compañías que dominan la industria discográfica, como hace Spotify. Seducen sobre todo a profesionales de la música. Y su filosofía se basa en conectar al artista con sus seguidores. Pero detrás hay un negocio, claro. Para potenciar sus beneficiosos realizan cambios en su imagen, en sus funciones y en sus servicios. Cambios que no agradan a todo el mundo.


Soundcloud se convirtió el 4 de diciembre en lo que nos habían enseñado en Soundcloud Next, disponible hasta entonces solo en modo beta y bajo invitación. Según la empresa, se trata de una “reimaginación” del servicio. El objetivo es conseguir “más caminos para conectar a los creadores con los fans”. Ha cambiado la navegación, el reproductor es distinto, hay una nueva sincronización inteligente con Facebook y nuevas funcionalidades a la hora de hacer playlists, entre otras cosas.

Dice Eric Wahlforss, uno de sus directivos, que asumen que puede resultar incómodo al principio. Pero ya ha habido quejas muy contundentes, como un usuario Premium que en su podcast los acusa de dejar de oír a los usuarios. También se ha lamentado el veterano productor y pinchadiscos Neville Watson. “No estoy seguro de que la gente continúe pagando por un servicio con un interface chapucero y funcionalidades que se han reducido. Luego oiremos la inevitable historia de que a la gente no le gustan los cambios”, comentó. Disc_topia (Tower Of Meaning, Dj Psychocandy) es más diplomático: “Para mí el problema principal es que es caótico”.


Por su parte, Bandcamp ha puesto en marcha perfiles de usuarios. Si alguna vez has comprado algo en esta web, te habrá llegado una invitación para acceder a ellos. Por ahora está en modo beta. Es el desembarco de las funciones sociales en este servicio que hace unas semanas daba las primeras cifras de recaudación de dinero. Llamativo en una empresa que nunca ha enviado notas de prensa. Ahora puedes seguir a artistas, tener un panel con toda la música que has comprado y relacionarte con otros usuarios. Hasta hace nada, la actividad del grupo en redes sociales y su vínculo con los fans era fundamental para que subir música a Bandcamp no fuera lanzar una botella al mar.

Desde el punto de vista del usuario lo más positivo son las alertas, recalcaba Commons Baby hablando sobre las novedades. Está claro que todo esto da mucho más poder al usuario. Pero también cree que hay algo no tan positivo: “Tengo la sensación de que intentan forzar a las bandas para que pongan precios a su música. Porque de momento solo aparecen destacados los fans que compraron, no todos los que lo siguen”. Veremos cómo termina siendo Bandcamp cuando todo ello sea público.

11 de diciembre de 2012

N de Jorge Drexler: las canciones, cuando se publican, son del oyente



¿Qué es?
Un formato para empaquetar un EP que conlleva una forma diferente de componer canciones. Para el que está al otro lado se convierte en un juego de combinatoria y en una aplicación móvil.

¿Para qué sirve?
Sus creadores lo comparan con una portada o un videoclip y hablan de complemento para la canción. En realidad, me parece que es una herramienta para hacer que el oyente tenga un papel activo en la música. Una reivindicación, desde el corazón del negocio, de otra forma de relacionarse entre artista y público. Son tres canciones que se están publicando a lo largo de estas semanas, donde escoges las estrofas mediante una ruleta.

¿Su filosofía?
“Los nuevos dispositivos aportan posibilidades de ampliar los círculos metafóricos de una canción”

¿Dónde lo puedo utilizar?
En iOs y en Android. 

¿De 0 a 10?
Un 9. Es bonita, tiene valor por sí misma y es importante que alguien se replantee cómo hacer que el público conecte con una canción, ahora que la música nos tiene invadidos. 

7 de diciembre de 2012

Beatport Mixes, nueva vía para hacer sesiones "legales" en Internet



Los DJs no necesitan estar registrados en la SGAE para ejercer su actividad en clubes. Pero si quieren colgar sus sesiones en alguna de las plataformas creadas para ello en Internet, se dan de bruces con las restricciones del copyright, aunque cuenten con la autorización del autor para ello. Son los efectos colaterales de un marco legal monolítico, en el que solo pueden coger el camino de las licencias abiertas para realizar esa parte de su trabajo con un amparo legal.

Beatport, una de las tiendas de música de baile en MP3 más importantes, acaba de abrir una nueva vía para que los pinchadiscos difundan sus sesiones: Beatport Mixes. En realidad esta sección de la empresa estadounidense lleva desde julio funcionando con celebridades como Paul Van Dyk o Diplo. Pero esta semana se ha abierto a cualquiera que esté registrado en su web. Si utilizas como combustible producciones propias o material que les has comprado, autorizado por sus autores para este uso, puedes subir tu sesión y venderla, abriendo una nueva fuente de ingresos. Ellos se encargan de repartir dividendos entre todos: creadores, sellos y demás.

Por ahora está en modo beta y parece que la música que está disponible es limitada. En la nota de prensa dicen que tienen un acuerdo con miles de sellos independientes y están negociando con algunas compañías multinacionales. Seguro que el dinero que se genera es una nimiedad. Ya se sabe el debate que hay abierto por la rentabildiad de Spotify y muchas radios en Internet. Pero si sirve de promoción y abre un diálogo paralelo sobre cómo deben ajustarse los derechos de autor al papel del DJ, bienvenido sea.

4 de diciembre de 2012

MondoSonoro: “La forma de rentabilizar económicamente una app en Spotify es traer tráfico a la web”

La revista MondoSonoro ha sido la primera empresa española en descorchar el mundo de las aplicaciones para Spotify. Lo ha hecho en un momento de incertidumbre para el periodismo en general y en especial para el musical. ¿Huida hacia delante o confianza en el futuro? Cualquier nuevo proyecto, opino, conlleva creer en el futuro. Y ellos lo hacen presentando un rincón dentro de la plataforma de música en streaming donde se pueden leer unas 5000 críticas al mismo tiempo que escuchas el disco. Es sencilla en su concepto pero algo complicada de exprimir. Vía Twitter, alguna gente lamentaba su grado bajo de recomendación: no han traído las puntuaciones y no se relacionan los contenidos. Pero en general se celebraba su llegada. Es el primer espacio temático donde se destaca diariamente música española en Spotify. Hablamos con el responsable de la revista en Madrid, Luis J. Menéndez, sobre qué busca un medio de comunicación en este nuevo campo de acción y algo sobre el futuro del periodismo musical.  Él fue la voz de redacción durante la gestación de la app.

¿De dónde salió la idea?
Spotify estaba buscando referentes en el sector editorial musical en los países donde operan y contactaron con nosotros.

¿Tomasteis como modelo alguna existente?
No, nos explicaron en qué consistía esta nueva funcionalidad y nos propusieron ofrecer el contenido que mejor encaja con el suyo, es decir, las reseñas de discos. Un contenido vertical, muy útil para descubrir nuevos artistas a los miles de usuarios de Spotify.

¿Qué criterio habéis seguido para escoger las 5000 críticas que se han subido? 
Es el resultado del trabajo mes a mes de la revista, prácticamente todos los lanzamientos destacados de los últimos 10 años están presentes en la web y por tanto en la app de Spotify. Porque en realidad la app no es más que un “espejo” que toma el contenido de la propia base de datos de mondosonoro.com.

No os habéis caracterizado por ser un medio que haya apostado por Internet. Vuestra web, quitando los foros, los blogs y el canal de videos, no tiene mucho contenido creado específicamente para ella. Ahora que ya estáis, ¿toca moverse rápido?
Bueno, no estoy de acuerdo en eso: hemos sido uno de los primeros sino el primer medio de papel que ha contado con página web y ha apostado por dotarla de contenido, hace ya casi 15 años. También apostamos desde el primer momento por Facebook y en general las redes sociales. Lo que pasa es que un medio independiente como el nuestro, que no está respaldado por ningún gran grupo editorial, tiene que medir todos sus pasos a la hora de invertir. Y en ese sentido estamos muy condicionados por la financiación publicitaria, que por desgracia a día de hoy y para medios especializados como el nuestro con un potencial de seguidores limitado, aún no es todo lo rentable que podría ser. Hubo un momento en que parecía que Internet se comía el mundo publicitario con el auge de las punto com, pero todos sabemos cómo acabó aquello…

¿Por qué os habéis limitado a recomendar y reseñar discos cuando Spotify ofrece otras posibilidades? Me refiero a apps como la de Warner, la de Tiësto o el sello Legacy, donde hay gráficos, textos dedicados a un tema (festivales, un grupo histórico, etc) acompañando a listas de reproducción. 
Por una cuestión de limitaciones humanas y técnicas. O lo que es lo mismo: de presupuesto. No le des más vueltas, si fuera por ideas…


¿La app es una cosa rígida o evolucionará en el futuro con más contenidos y secciones? 
La idea es que evolucione, pero también tenemos muchas otras ideas de crecimiento y desarrollo de la web que están a la espera de encontrar el momento propicio para poder invertir en ellas. Por desgracia hay que medir más de lo que nos gustaría cada paso.

¿Cómo se rentabiliza un proyecto de este tipo? 
A nivel de imagen y comunicación se puede decir que ya está rentabilizado. A un nivel económico falta por ver cómo repercute en el tráfico de la web, porque a día de hoy esa es la única forma en que se puede rentabilizar económicamente la inversión.

Hay un sector del periodismo que clama por la pérdida de valor de su trabajo, ¿vincular tu contenido con un servicio que ofrece una barra libre de música, es frenar ese deterioro o asumir definitivamente su perdida de valor? 
Bueno, MondoSonoro es una revista gratuita y no por ello hemos considerado nunca que la información que ofrecemos tenga menos valor. En realidad la publicidad es un pilar básico no sólo de las revistas gratuitas, sino también de las de pago, y esa misma idea la puedes aplicar a otro tipo de proyectos como es el caso de Spotify. La idea es utilizar las herramientas tecnológicas a nuestro alcance para hacer funcionar la música o el periodismo musical en el contexto jurídico y social existente. Es cierto que no es sencillo, pero más por un contexto en que la economía en general se derrumba a marchas forzadas que por la problemática específica del sector musical.

¿Cómo ves el futuro de las revistas de música en España?
Si me hicieras esta pregunta hace 3 o 4 años, cuando no se habían empezado a notar los efectos de la crisis económica te diría que estupendamente: las marcas ajenas a la música se estaban convenciendo de que ésta era el vehículo ideal para llegar a mucha gente, lo que nos permitía crecer y además hacerlo sin comprometer en modo alguno el contenido. ¿Que el periodismo musical debía “reinventarse” y plantear otro tipo de textos, presentar sus contenidos de nuevas formas más imaginativas? Perfecto, de hecho creo que se ha avanzado bastante en ese sentido y podemos hacerlo mucho más.
A día de hoy el futuro no parece tan prometedor pero simplemente porque hay una brutal contracción publicitaria. La música interesa en este país más que nunca y por tanto interesa leer y conseguir información sobre música, sea en papel, en web o en la pantalla de TV. El tema es si un país con cientos de miles de familias en la calle y endeudadas con el banco se puede permitir el lujo de consumir música, cultura en general. Puede que no, puede que tengamos bastante con llevarnos un plato de comida caliente a la boca y sobrevivir, pero eso es ajeno al tan sobado debate de si la prensa ha perdido su razón de ser en el mundo moderno.

Mondosonoro siempre se ha caracterizado por dar cabida a grupos maqueteros y autoeditados en sus páginas de papel. ¿Cómo mantenéis esa cuota en Internet? ¿Os planteáis hacer proyectos con sitios como SoundCloud o Bandcamp, que no se limitan a trabajar con la industria discográfica?
A día de hoy soundcloud, youtube o bandcamp están día sí y otro también integrados, embebidos, en la web, así que para nosotros son una herramienta de trabajo más como el disco de CD o el uso del teléfono. Fuera de eso, sí, lo cierto es que hay un par de proyectos muy interesantes que han empezado a andar, pero como son cuestiones que se manejan siempre con una discreción total y que además pueden torcerse en cualquier momento no te puedo avanzar nada más…

¿Qué opinas de la postura de los artistas que protestan de la poca rentabilidad que le ofrecen sitios tipo Spotify o las radios por Internet? 
Lo entiendo, es la ley de la oferta y la demanda. También a nosotros nos gustaría cobrar la publicidad 4 veces más cara, pero…

Web de Mondosonoro / Mondosonoro en Spotify