21 de marzo de 2012

Turntable.fm y Soundrop: vivir encerrado en un banco de pruebas

Si es cierto eso de que Estados Unidos marca tendencias que luego seguimos en Europa -al menos en la tecnología parece que es así-, lo próximo en aplicaciones de música serán las habitaciones de escucha. Se trata de una fórmula que ha popularizado allí Turntable.fm, una plataforma de la que se habló mucho hace unos meses porque Lady Gaga y Kanye West habían entrado en su grupo de inversores. Aquí se mezclan funciones de radio, juego on-line y red social. Cada usuario selecciona un espacio virtual al que puede entrar como pinchadiscos o como oyente. Dentro puede interactuar con otras personas puntuando las canciones, una actividad de la que salen ránkings de canciones y de los djs mejor valoradas. Su éxito ha sido fulgurante y aunque todavía no está disponible en Europa, ya cuenta con más perfiles que muchos servicios que arrancaron con una mayor inversión económica.



Esta forma de relacionarse con la música vuelve a ser noticia ahora por el lanzamiento para el iPhone de una versión de Soundrop, una aplicación que ya funcionaba en Spotify y que ha sido muy celebrada. Dentro de la plataforma sueca, ofrece una forma de descubrir música muy práctica: todos pasamos por ese momento de indecisión en el que no sabemos que artista seleccionar y ellos plantean una solución cómoda, un rincón en el que curiosear y donde también puedes exhibir los tesoros de tu biblioteca. Pero fuera de ahí, no termino de verle utilidad. En realidad, no acabo de entender el paso de convertir la recomendación, que hasta ahora se realizaba mediante la navegación con etiquetas o los algoritmos, en una experiencia social.

No defiendo la idea de que disfrutar de la música sea algo que haya que hacer en solitario o un ceremonial, en lo que suelen caer muchos de los que son críticos con las transformaciones que ha traído el mundo digital. Lo que me inquieta es que detrás de esa forma de escucha solo percibo una manera de incentivar el consumo y al mismo tiempo que nuestro rastro de información sea más y más grande. Ya lo decía el otro día hablando de Wahwah.fm, realmente no existe la gratuidad en las aplicaciones. Yo quiero acceso a la música y pagar algo justo por ella, no vivir encerrado en un banco de pruebas de la industria.

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