30 de marzo de 2012

Los móviles también han transformado la música en África

Dos veces he estado invitado a un festival de música en el Sáhara y las dos veces me lo perdí. La primera fue por un despiste imperdonable: me olvidé el pasaporte y no pude coger el vuelo. Y la segunda fue debido a unos desencuentros de la oficina de prensa que llevaba los asuntos del evento en España y la organización. Me he acordado de esas oportunidades perdidas al descubrir que en el oeste del continente hay un ágil mercado de música digital sin intermediarios, donde las canciones circulan directamente del artista a los teléfonos móviles del público mediante bluetooth. Un mundo al margen de Spotify o Megaupload, donde el oyente tiene el poder absoluto.


Ya hay quien toma el pulso a los sonidos del continente indagando en tarjetas de memoria en lugar de ir a mercados a buscar casetes, viejos vinilos o cdrs. Es el caso del musicólogo norteamericano Chris Kirkley, quien recorrió durante años el Sahel recogiendo las canciones más populares de ese singular mercado de mp3, a veces sin saber su título o el artista que la firmaba. Un material que ha utilizado para crear la serie de recopilatorios Music From Saharan Cellphones, editada en su propio sello, Sahel Sounds.

Pero ese hábitat empieza a estar amenazado por reglas de negocio importadas. Desde hace un tiempo está operando Spinlet, el primer servicio africano de música en streaming para móviles. En realidad se trata de una empresa finlandesa que se ha relanzado trasladando su sede a Lagos, donde han recavado muy buenos apoyos: fueron uno de los patrocinadores del último Felabration y en su presentación en el SXSW se llevaron a Seun Kuti, entre otros artistas. Los 500 millones de teléfonos móviles que se calcula que hay en África ya están en el punto de mira de los inversores occidentales.

23 de marzo de 2012

The Legacy Of, lo más chulo de las nuevas apps de Spotify

Spotify planea convertirse en el sistema operativo de la música, para lo que continúa abriendo la puerta a aplicaciones que lleven a que los usuarios pasen más tiempo dentro del servicio, escuchando, consumiendo información e intercambiando opiniones. Hace unos días presentaron una nueva tanda, de las que ya había hablado su director, Sten Garmark, en una conferencia en Londres hace unas semanas.

Si en las 12 que lanzaron en noviembre destacaba sobre todo la colaboración con medios de comunicación, ahora vemos que la plataforma sueca ha trabajado codo con codo con compañías discográficas. Y del interés por dinamizar el consumo dentro del servicio ha pasado a cuidar otros detalles, como el de aportar fotos, textos explicativos y toda clase de datos a la música de algunos de los artistas y discos de su catálogo de 16 millones de canciones, aunque entre las novedades también las encontramos de recomendación y con carácter social: TweetVine, Digster, Filtr y Hot Or Not.



Domino, Warner, Pias, Def Jam y Legacy son los sellos que han creado su rincón en Spotify. El planteamiento de cada uno de ellos varía muy poco: dominan los últimos lanzamientos y listas para promocionar su catálogo. Lo más atractivo es cuando los artistas seleccionan su música favorita escapando de los tentáculos de la promoción. En ese sentido merece la pena hacerse con la de Warner, donde hay canciones seleccionadas por el cómico Fred Armisen (Portlandia, Saturday Nigh Live) o Henry Rollins. Pero la única que veo imprescindible y en la que puedes pasar un buen rato buceando es la de Legacy, división de Sony dedicada a trabajar su catálogo.

Es exquisita en la navegación, visualmente y en su contenido. Lo único malo es que por ahora solo tiene cuatro artistas: Bob Dylan, Stevie Ray Vaughan, Miles Davis y Hall And Oates. Me recuerda a Band Of The Day, una app para iPad que te recomienda un artista cada día del mes, imprescindible si tienes la dichosa tableta de Apple. Tiene textos con biografías y para presentar sus discos más importantes, además reúne su discografía y fotos icónicas. Pero lo mejor son las listas de canciones con sus influencias, los artistas que los han versionado y los que han sido sus seguidores. Cojonudo, vamos. En realidad hay algún pero. Sospecho que predominan las conexiones con músicos de Sony. Bueno, ya se sabe que lo hace una discográfica multinacional, no la biblioteca del congreso.

21 de marzo de 2012

Turntable.fm y Soundrop: vivir encerrado en un banco de pruebas

Si es cierto eso de que Estados Unidos marca tendencias que luego seguimos en Europa -al menos en la tecnología parece que es así-, lo próximo en aplicaciones de música serán las habitaciones de escucha. Se trata de una fórmula que ha popularizado allí Turntable.fm, una plataforma de la que se habló mucho hace unos meses porque Lady Gaga y Kanye West habían entrado en su grupo de inversores. Aquí se mezclan funciones de radio, juego on-line y red social. Cada usuario selecciona un espacio virtual al que puede entrar como pinchadiscos o como oyente. Dentro puede interactuar con otras personas puntuando las canciones, una actividad de la que salen ránkings de canciones y de los djs mejor valoradas. Su éxito ha sido fulgurante y aunque todavía no está disponible en Europa, ya cuenta con más perfiles que muchos servicios que arrancaron con una mayor inversión económica.



Esta forma de relacionarse con la música vuelve a ser noticia ahora por el lanzamiento para el iPhone de una versión de Soundrop, una aplicación que ya funcionaba en Spotify y que ha sido muy celebrada. Dentro de la plataforma sueca, ofrece una forma de descubrir música muy práctica: todos pasamos por ese momento de indecisión en el que no sabemos que artista seleccionar y ellos plantean una solución cómoda, un rincón en el que curiosear y donde también puedes exhibir los tesoros de tu biblioteca. Pero fuera de ahí, no termino de verle utilidad. En realidad, no acabo de entender el paso de convertir la recomendación, que hasta ahora se realizaba mediante la navegación con etiquetas o los algoritmos, en una experiencia social.

No defiendo la idea de que disfrutar de la música sea algo que haya que hacer en solitario o un ceremonial, en lo que suelen caer muchos de los que son críticos con las transformaciones que ha traído el mundo digital. Lo que me inquieta es que detrás de esa forma de escucha solo percibo una manera de incentivar el consumo y al mismo tiempo que nuestro rastro de información sea más y más grande. Ya lo decía el otro día hablando de Wahwah.fm, realmente no existe la gratuidad en las aplicaciones. Yo quiero acceso a la música y pagar algo justo por ella, no vivir encerrado en un banco de pruebas de la industria.

18 de marzo de 2012

Wahwah.fm: tu teléfono convertido en una emisora de radio

Si Soundcloud es tu plataforma de música favorita, es probable que también te interese wahwah.fm. Lo que ofrece encaja muy bien en el mundo de la música electrónica y como servicio para profesionales, aunque también presenta atractivos para otra clase de usuarios. Se trata de una aplicación que convierte tu teléfono en una emisora de radio y que aprovecha las funcionalidades de geolocalización del cacharro. Empieza por escanearlo en busca de archivos de música o importando tus listas de Soundcloud. Luego te permite organizar el material en forma de listas de reproducción y cuando le das al play, otros usuarios situados cerca de donde tú estás pueden escuchar lo que tú escuchas.



Es atractiva para los artistas porque les permite testar su material de forma pública pero entre una audiencia que controla y sitúa de la que puede recibir impresiones. Algunos de los que ya la están utilizando son Modeselektor, M.A.N.D.Y., Tiefschwarz o Trentemöller. Pero además puede llegar a dar una perspectiva sobre el pálpito musical en una ciudad, es ahí donde verán el gancho los usuarios de a pie. Imagina que llegas a Madrid desde otro lugar y quieres conocer los gustos locales y sitios a los que ir para oír, comprar o ver música, basta con cambiar tu localización y echar una ojeada a los perfiles que vayas encontrando.



Lo malo es que por ahora solo está disponible en Alemania y Estados Unidos. Otro detalle importante es que si eres alérgico a los servicios con publicidad, su plan es vivir de ella. Por el momento la están ofreciendo gratis, aunque en realidad ya se sabe que a cambio estás dejando un rastro como consumidor que ellos luego van a explotar. En primavera llegará al resto de Europa.

15 de marzo de 2012

Burbuja de servicios de música


La industria de la música empieza a esbozar una sonrisa cuando se habla del mercado digital. Después de años de angustioso desplome de su negocio, las compañías parece que comienzan a ver el fondo del precipicio gracias al auge del streaming. Esa clase de servicios ya superan a las descargas y al modelo que representaba iTunes en rentabilidad. En 2011, el número de usuarios de pago de ese tipo de plataformas creció en un 68%. Los ingresos totales del mercado digital superaron en un 8% a los del anterior año, según el informe presentado a principios de año por la Federación Internacional de la Industria discográfica (IFPI). Y en todo el mundo repartió 5200 millones de dólares de ganancia para los sellos.

Se trata de un movimiento que pueden dar pistas sobre cómo será el futuro de la música como negocio, si olvidamos la necesidad de una reformulación de las leyes de propiedad intelectual y las quejas sobre la poca transparencia de los servicios más populares. Pero lo que no revelan esas cifras es que a la industria le sobreviene un problema realmente grave: la saturación del mercado digital en Europa, donde no dejan de proliferar plataformas que ofrecen el mismo catálogo, al mismo precio y con unas prestaciones idénticas.

Según los datos que presenta en su blog el consultor Mark Mulligan
, en el Viejo Continente tenemos 465 servicios frente a los 24 que hay en Estados Unidos. Si tenemos en cuenta el número de usuarios de Internet, tocamos a 600000 personas por cada servicio, algo totalmente inviable. Sobre todo si recordamos que empresas con la magnitud de Spotify todavía no hablan de rentabilidad después de anunciar que han superado ya los 2 millones de cuentas de pago. El mercado de la música digital empieza a tener rasgos de burbuja. Soplando están empresas de capital riesgo, que son las que suelen estar detrás de la mayoría de los servicios, que desembarcan en el mundo de los contenidos digitales seducidas con cantos de sirena pero sin conocer realmente el mercado.